<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259</id><updated>2011-04-21T21:36:48.091+02:00</updated><title type='text'>El Experimento PHAUNA</title><subtitle type='html'>UN ESTUDIO DE LO REAL CUANDO DEVIENE IRREAL, Y VICEVERSA</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>34</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-3004657931044495979</id><published>2007-03-24T19:00:00.000+01:00</published><updated>2007-03-25T16:06:27.301+02:00</updated><title type='text'>El EXPERIMENTO SE TRASLADA</title><content type='html'>Debido al desastre que me ha provocado Blogger, he decidido cambiar este sitio. A partir de ahora, &lt;i&gt;El Experimento PHAUNA&lt;/i&gt; está en &lt;a href="http://phauna.jafma.net"&gt;phauna.jafma.net&lt;/a&gt;, con un servidor gestionado personalmente y un software de calidad (&lt;a href="http://wordpress.org"&gt;Wordpress&lt;/a&gt;). Todas las entradas han sido traspasadas al nuevo sitio; no así los comentarios que tan amablemente habéis dejado y que con toda probabilidad se perderán... Esta versión en Blogger continuará visible por ahora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Os espero en el nuevo sitio!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-3004657931044495979?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/3004657931044495979/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=3004657931044495979' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/3004657931044495979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/3004657931044495979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/03/el-experimento-se-traslada.html' title='El EXPERIMENTO SE TRASLADA'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-7540076460237779866</id><published>2007-03-19T22:32:00.000+01:00</published><updated>2007-03-24T18:59:06.988+01:00</updated><title type='text'>XXXII) Los años plácidos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/moebius.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Llevo unos años muy feliz -dice el visitante mientras observa la habitación forrada de estanterías, que bajo la luz suave de la lámpara tiene cierto aspecto antiguo-. Intelectualmente productivo, pues soy físico, como sabes, y muy activo en mi área. Tengo una buena familia; no andan lejos de aquí -Sonríe, como si le hiciera gracia la idea-. Vivimos en una casa muy agradable, rodeados de comodidades. Llevamos tiempo sin problemas importantes. Es una existencia plácida. Como la que siempre quise llevar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro no ha pronunciado palabra desde que llegó. Eso no produce extrañeza en el visitante. De hecho, el extrañado es quien se halla sentado en el sillón de lectura, que no deja de mirarle con los ojos muy abiertos, muy quieto, como si no estuviera allí, quisiera irse, o se hubiera quedado ciego de repente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabes que es la vida que siempre quise. Lo sabes bien -continúa el visitante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso... -interrumpe el que está sentado, con la voz rota-... suena a lamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no te equivoques: no he venido a pedirte disculpas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora el del sillón se ha puesto serio. Parece como si se enfrentara realmente en ese momento a la situación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Verás -sigue tranquilamente el que está de pie, volviéndose y cruzando las manos a la espalda-. Por mucho que te sorprenda, opino que tú y yo no tenemos nada que ver. ¿Por qué he de disculparme? Todo lo que ya has hecho y todo lo que harás, será porque tú lo decidas así, no por alguna extraña influencia mía. No me puedes mezclar con eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué es... lo que haré, según tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que está de pie suspira y relaja la expresión del rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muchas cosas verdaderamente importantes y pocas grandiosas. Probablemente llevarás una vida como la que yo he llevado, aunque sólo es una hipótesis. A cada instante de la existencia, en cada momento en que tú y tu entorno toméis una minúscula decisión u otra, se crearán diferencias. Las decisiones que se hayan tomado de otra forma a como yo lo hice puede que acaben anulándose con el tiempo, y entonces llevarás una vida muy parecida a la mía. O puede que se amplifiquen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Comprendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, todavía no -sonríe el visitante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué has venido? ¿Para decirme eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! Sería entonces un viaje muy mal aprovechado, ¿no crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces hay algo de lo que me quieres avisar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como ya te he dicho, no puedo hacer que vivas una vida diferente. Por mucho que te avise de obstáculos que están ahí delante, esperándote. ¡Puede que incluso no te los encuentres nunca! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En ese caso no alcanzo a comprender el motivo de tu visita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso es porque estás pensando todo el tiempo en ti mismo. No te culpo. Soy como tú -Se ríe con una sóla carcajada, suave y agradable; la risa continúa en su rostro cuando el sonido desaparece-. Por eso deberías haberte dado cuenta ya de que mi visita tiene que ver exclusivamente &lt;i&gt;conmigo&lt;/i&gt;. Te lo estaba intentando explicar antes, pero te pusiste suspicaz, como sueles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me siento raro. Es una situación violenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro. No te preocupes. Mira, es muy sencillo: como te decía, he pasado unos años muy felices. Con sus altibajos, pero nada insuperable. Muy plácidos. Y pretendo seguir así. Es sólo por eso por lo que he venido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que está sentado vuelve a abrir los ojos como platos. Parece que al fin ha alcanzado a comprender algo esencial, como si hubiera conseguido encajar varias piezas de un problema científico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El visitante, mientras, sigue rodeando la habitación, acariciando los libros de las estanterías, cuidadosamente ordenados por temas. Cada vez que sus dedos se posan en uno la expresión de su rostro cambia levemente, como si lo reconociera o lo identificara después de un tiempo perdido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que está en la silla no se molesta en volverse cuando pasa detrás suya. Envía sus pensamientos al aire:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero si es como dices... Si vienes de... Entonces... ¿cómo tú y yo, si somos la misma p...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta se rompe, pues el visitante se ha dado la vuelta y ha apretado una cuerda fina e irrompible contra el cuello de su yo-del-pasado, y aprieta, aprieta, mientras el otro se pone rojo, saca la lengua, abre (aún más) los ojos, patalea, intenta aferrarse primero al hilo, luego, en su inutilidad, a las manos que lo ahogan; sin éxito mueve el cuerpo, pero el sillón le aprisiona (le gustó mucho ese modelo, tan compacto, cuando lo vio en la tienda, y ése es el último pensamiento que tiene antes de morir asfixiado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora ya puedo decirte -resopla el visitante cuando suelta la cuerda, cansado por el esfuerzo- algo que quizás sí hubiera cambiado toda tu vida, o más exactamente, hubiera hecho que vivieras otra. Pues la existencia se bifurca a cada instante, y yo ya no soy el mismo que si te hubiera estrangulado con algo más de fuerza aquí que allí, ni si hubiera salido del vórtice con el pie izquierdo en lugar del derecho (sabes que siempre hemos tenido una manía con eso). Ahora puedo decirte que aunque sólo soy un año mayor que tú, en ese año descubrí algo muy importante. Encontré pruebas de la Bifurcación, con mayúsculas, y supe no sólo cómo medirla, sino cómo usarla. Ay, sólo se puede navegar hacia atrás en la mismo rama de realidad, y por eso estoy aquí, un año antes de mi partida, porque es la única manera de prolongar ese año de placidez y felicidad que he tenido: repitiéndolo. Y así, yo, tú, en la flor de la vida, hemos iniciado una nueva rama de la existencia, y en ella saldremos por esa puerta y besaré a mi mujer, o a quien fue mi mujer hace un año, y disfrutaré de mis hijos y de mi casa y de mi trabajo un año más del que me correspondería por designio divino. Y cuando termine ese año volveré unos minutos antes de lo que lo he hecho ahora, cuando aún estés leyendo en nuestro sofá favorito, y te sorprenderé como te he sorprendido ahora, y te mataré por segunda vez, y añadiré a mi cuenta otro año más de felicidad. Puede que alguna vez me canse de esta vida extraña, ésta que tú y yo hemos deseado desde nuestro mismo nacimiento, o puede que me haga demasiado viejo para volver, o puede que se me agote el tiempo al que puedo regresar para matarte, o que esté demasiado lejano en el pasado y no pueda disimular que tengo más años que aquél a quien mato. No lo sé. Dispongo de un año más, por ahora, para pensar en todo ello. En este momento, la verdad, estoy cansado, así que te haré desaparecer por el vórtice temporal antes de que la Puerta que construí se cierre (dejaré un nuevo y misterioso asesinato en la rama de la que vengo para que algún animoso detective de mi antiguo futuro lo resuelva), y me sentaré unos minutos en mi querido sofá a recuperar el aliento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-7540076460237779866?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/7540076460237779866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/7540076460237779866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/03/xxxii-los-aos-plcidos.html' title='XXXII) Los años plácidos'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-4899047061129281142</id><published>2007-03-11T19:47:00.000+01:00</published><updated>2007-03-15T22:11:16.447+01:00</updated><title type='text'>XXXI) El guardián</title><content type='html'>-¡Todos! -grita la cara de payaso al aire negro que se acumula en el techo, los brazos extendidos como si declamara en una obra de teatro, la chaqueta morada abierta mostrando el brillo de la camisa de seda naranja y las florituras de la corbata verde, los pies estirados, casi como si volara-. Todos -repite- necesitan reglas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se encoge y se acerca, le dedica al que está sentado en la silla una mirada compasiva, le habla suavemente; la sonrisa se recoge también en su rostro, aunque sigue siendo un insulto rojo de carmín en un manso mar de maquillaje blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es por eso que alguien ha de dárselas -dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trazo morado y naranja y verde de la figura del payaso, delgado y con un toque incoherente en sus mismos contornos, como si lo hubieran dibujado a toda prisa, le da ahora la espalda al de la silla. La pose es como si meditara, pero el de la silla sabe que eso es algo del todo imposible en aquel personaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quiero enseñarte algo -El payaso chasquea los dedos. La negrura que lo envuelve se raja a la altura del suelo, a un lado; como un telón, se arruga y sube, y tras ella se descubre un marco de puerta repleto de filigranas, cubierto de purpurina y absolutamente ajeno a la geometría de Euclides, como si lo hubiera construido un niño pequeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Contempla una de mis últimas creaciones. Ven, acércate, hombre, no seas tan maleducado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su víctima sigue atado a la silla y amordazado. Eso hace reír al payaso. Cuando se le pasa el ataque hace un gesto de desprecio, se planta de un salto junto a la Puerta y rebusca en su chaqueta. Al mismo tiempo, una luz va dibujando algo al otro lado del umbral. Al definirse las formas por completo, el payaso dispone ya de un puntero de plástico amarillo entre los dedos que agita un par de veces en el aire (como si comprobara su consistencia) antes de posarlo sobre la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenemos aquí -enuncia con seriedad- una escena típica de la antigüedad. Vemos a un tipo -señala con el puntero a lo que sucede al otro lado, una realidad que parece del todo ajena a ellos- que se dispone a tomar prestado un objeto de valor sin el consentimiento de su dueño, por cierto un hombre de bien que ha contribuido a la comunidad en diversas ocasiones, muy apreciado por los suyos. ¿Lo ven? El tipo acaba de descerrajar un par de tiros con toda naturalidad en la cabeza del honrado ciudadano, ya que éste no estaba dispuesto a ceder su propiedad y andaba argumentando esto y lo otro haciéndole perder el tiempo. El tipo, fastidiado por el ruido, toma el objeto. Sale. Ahora... sí, esperen un segundo... La puntualidad no era la norma en aquella época primitiva, ja, ja, debemos disculparles... Sí... ahí vienen. Vean... -El puntero cambia de posición-. Es el supuesto defensor de la ley descerrajando a su vez un par de tiros sobre el prestatario. Qué lástima. Me pregunto a dónde irá a parar ahora ese valioso objeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara blanca como la cal se vuelve hacia el de la silla, seria y pensativa, los dedos apoyados en la prominente barbilla, como si hiciera una profunda reflexión o esperara una pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mmm. Ya veo. Poco convincente. Por cierto, te recuerdo que cualquier movimiento que hagas mientras yo esté de espaldas hará que caiga esa inmensa cuchilla que cuelga sobre tu cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve a sonreír. Se gira de nuevo y hace unos aspavientos con el puntero. Lo que se ve al otro lado de la Puerta cambia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A continuación nos desplazamos un poco más adelante. Ya no están esas casuchas de mala muerte hechas con cuatro maderos ni esos caminos llenos de barro y hierbajos. Ahora tenemos viviendas de ladrillo, calles con sus aceras, vehículos... ¡la civilización! Aún hay quien no está de acuerdo con todo esto -se ayuda de nuevo del puntero amarillo-, si se fijan en aquél que corre un poco por delante de los gritos de la mujer gorda. Pero no se aflijan, la puntualidad de la ley ha mejorado y no terminará bien su carrera. ¡Ahí está! ¡Atrapado! ¿Ven cómo las normas han ayudado a conseguir todo eso? ¿Qué sería de esas bonitas casas, de esas cuidadas calles, de esas señoras honorables y bien alimentadas, si no hubiera normas que se respetaran (más o menos, ja, ja)? ¡Seguirían viviendo todos entre el polvo y la madera, con apenas una ducha al mes, cada cual con sus propias leyes y su &lt;i&gt;colt&lt;/i&gt; del cuarenta y cinco bien cargado bajo la almohada para hacerlas cumplir! ¿Quién quiere vivir así, con lo cómodo que se está siendo cuidado por otros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El payaso se vuelve otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ves ahora a lo que me refiero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acerca al de la silla y le acaricia el hombro, el pecho duro como roca, el mentón cuadrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Reglas -dice-. Todo esto se mantiene porque alguien se cuida de hacer obedecer una serie de reglas. Alguien como tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El de la silla permanece inmóvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La cuestión es... -continúa el payaso-... que a mí no me gustan vuestras reglas. Las encuentro simplonas. ¿No hay nada que objetar a eso, verdad? Sólo son un acuerdo entre los que mandan. Lo malo es que, si quiero poner las mías, antes tengo que borrar éstas -señala con el puntero hacia su espalda, que ahora está iluminada por una escena en la que un grupo de gángsters vestidos como él entran disparando en la Casa de la Moneda-. ¿Lo comprendes ahora? ¿Ves como en el fondo no somos tan diferentes? Tú cuidas muy bien de que se cumplan las reglas. ¿Qué más te da que sean unas u otras? ¡Podrías guardar igualmente las mías! ¡Deberías, ya que provienen de un intelecto superior a todos los que hicieron las otras juntos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa roja se encoge de repente. Le apunta con el puntero como si fuera un revólver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No hay ni una falla en mi razonamiento! ¡No te atrevas a discutirme!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El de la silla sigue inmóvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Esto es lo que me desespera de intentar razonar con máquinas de obedecer, joder! ¡Te pasas el tiempo luchando contra mis esfuerzos por dar un paso más en la civilización, y cuando te siento y te obligo a escuchar tranquilamente una argumentación seria e impecable, ni te molestas en contestarme!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acerca en dos pasos y le arranca la mordaza. Sus ojos se abren como platos: acaba de distinguir la punta de un dardo metálico entre los dientes. Justo una décima de segundo antes de que éste salga disparado contra su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Descuida -dice el de la silla-. Te aseguro que tú y yo vamos a hablar largo y tendido de las reglas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El payaso cae al suelo. El de la silla se gira a la velocidad del relámpago hacia un lado. La cuchilla del techo se desliza por el aire para dividir en dos trozos una de las patas de madera. Dos series de tres hojas afiladas con forma de aleta de tiburón surgen con un leve clic de sus antebrazos musculosos, segando las sogas que le ataban. De un par de golpes destroza lo que queda de silla, y una vez liberado de pies y manos se alza sobre la figura encogida del payaso, que gimotea con el dardo clavado en la mejilla. Siente que su capa negra se agita, como si hubiera entrado una leve brisa, o como si tuviera vida propia. Crepita como las alas de un murciélago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por ejemplo, hablemos de qué reglas vas a respetar en la cárcel más profunda de Gotham -dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre... fuiste... -contesta el payaso, atragantándose-... una cáscara... un pelele de la élite... No permitirás... la revolución... No es... justo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el hombre de negro carga con el peso del otro y salta hacia la Puerta dispuesto a volver a Realidad y escapar de aquel lugar al que le han arrastrado un poco de veneno inadvertido y una risa deshilachada. Curiosamente, no está satisfecho por haber capturado a este criminal; en lugar de eso no hace más que preguntarse qué habrá sido de la ciudad mientras él no ha estado allí para ayudar a que se cumpla la ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/hombredenegro.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-4899047061129281142?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/4899047061129281142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=4899047061129281142' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/4899047061129281142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/4899047061129281142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/03/xxxi-el-guardin.html' title='XXXI) El guardián'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-6608448437906252174</id><published>2007-03-09T08:07:00.000+01:00</published><updated>2007-03-09T17:47:46.981+01:00</updated><title type='text'>XXX) La Necesidad de una Esfinge</title><content type='html'>Muy lejos, muy lejos del &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2007/02/xxv-nexo.html"&gt;Nexo de Puertas&lt;/a&gt; donde trabaja el Pistolero, existe otro muy diferente (hay investigadores de Irrealidad que sostienen que hay infinitos de estos nexos, que de hecho forman la estructura que sostiene Irrealidad, pero no es ahora el momento de hablar de ello).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Exactamente seis Puertas se abren a ese lugar. Cuando alguien entra, lo primero que ve es un haz de luz blanca cónico que cae desde algún punto indeterminado sobre un solio. El solio está fabricado con cuatro bloques de piedra o metal exquisitamente pulidos (tanto que no se distingue si es lo uno o la otra). En él se sienta un robot de apariencia humana, brillante y pulido como el solio, quizás hecho del mismo material.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se ha dado el caso de que se abra más de una Puerta a la vez allí. Cuando alguien entra, el robot sentado en el solio comienza a tamborilear con la mano izquierda, el resto del cuerpo permanece inmóvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tarde o temprano pasa algo de lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Quien ha llegado abandona el lugar por alguna de las Puertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Toca el solio, o el robot, o ambas cosas. Trata de llevarse un trozo de dedo, sin éxito, como prueba de su descubrimiento. Se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Habla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la criatura visitante goza de tal capacidad, ésta última opción se convierte rápidamente en pregunta. Normalmente "¿quién eres?" o, todavía más fútil, "¿quién te construyó?". El robot seguirá tamborileando en ese caso, y por tanto las opciones a) o b) terminarán por ser elegidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan, sin embargo, que una vez cada mil años (según el cómputo de Realidad), alguien llega y hace una pregunta que el robot sabe contestar. Puede que se trate de un &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2007/01/xxiv-cuento-del-erizo-rojo-el-emperador.html"&gt;Emperador&lt;/a&gt; abrumado por las incertidumbres, o de un chamán acostumbrado al trato con seres irreales, o de un niño, que son los que albergan más necesidad de saber. En cualquier caso el robot detiene sus dedos al instante, gira el rostro (que no contiene ojos ni nariz ni boca ni orejas) hacia quien habla, y contesta en voz alta y clara y en el idioma del inquisidor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las respuestas más probables, según lo que cuentan, son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-Desde mi perspectiva omnisciente, que tu pueblo muera de hambre, en una guerra para date más poder a ti, o de puro viejo y apático, es algo irrelevante para Realidad. Nada hay de terrible ni de especial en ello salvo para vosotros, pues todo ser vivo es finito, insignificante, prescindible. Tu preocupación, sin embargo, no desaparecerá, ya que es parte de tu finitud el preocuparte por cosas finitas e insignificantes.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-Mucho de lo que tú llamas verdad no existe salvo para cada cual, y dentro de cada cual y desde su perspectiva, no es menos absoluta que todas las demás, ni menos defendible. Así pues encontrarás quien defienda algo y quien defienda lo contrario, y no podrás decidir quién lleva razón salvo que examines la cuestión desde tu punto de vista (aplicando así tu propia verdad), porque si tratas de comprender los motivos y causas de cada uno encontrarás que desde sus respectivos puntos de vista, ambos tienen razón.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-Los occidentales se besan, los esquinales se frotan la nariz, los arturianos arriman sus elúnculos izquierdos, los veganos se miran durante un egohat, hay pequeñas criaturas de la luna verde de Yo-la que se unen cinco en un kérgamo. Lo que tienen en común todos los besos es la necesidad del vivo de notar en su propia carne que no está solo en la Realidad, que su verdad puede solaparse durante un momento con la de otro, que el subjetivismo puede tener fallas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;-Hay una forma interesante de clasificar a los seres: aquéllos que toman decisiones y los que no son capaces. Los primeros están obligados a asumir sus fracasos y sus éxitos, y sufren por la responsabilidad. Los segundos asumen que sus fracasos y sus éxitos son culpa exclusiva de los demás, por lo que sufren a causa de los zarandeos del universo y están siempre quejándose. En general, sólo los primeros son razonablemente felices, pues su sufrimiento les es comprensible.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/robotesfinge.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Evidentemente todas estas respuestas tienen como debilidad que el transformarlas en reflexivas (volcarlas sobre el robot) produce contradicciones. El robot, por supuesto, no está ahí para hablar de él mismo, así que sólo el silencio responderá cuando se le pregunte, por ejemplo, cómo puede ser que, siendo omnisciente, no sea omnipotente y haya de permanecer unido al solio, o cuando se le pida que se incluya en uno u otro tipo de ser (con voluntad propia o no), o cuando se le dé un beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás el robot está ahí sólo para observarlo todo desde su nexo de Irrealidad, acumulando sin cesar conocimientos sobre los vivos, y quizás por eso ha sido capaz de extraer pautas y estructuras donde sólo vemos azar, e incluso haya podido encontrar sentido a lo que llamamos vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea como sea, y sea lo que sea, el robot continuará allí por siempre. Puede que sus respuestas logren cambiar a alquien, o todo lo contrario. Lo único completamente cierto es que el visitante terminará dejando de escuchar, tomará alguna Puerta y se irá, pues una sóla vida es finita y no da para encontrar o asimilar siquiera la mayoría de las respuestas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si es que realmente podemos considerar que tales cosas existen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-6608448437906252174?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/6608448437906252174/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=6608448437906252174' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/6608448437906252174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/6608448437906252174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/03/xxx-la-necesidad-de-una-esfinge.html' title='XXX) La Necesidad de una Esfinge'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-6064526903529056469</id><published>2007-03-01T21:29:00.000+01:00</published><updated>2007-03-02T12:10:45.408+01:00</updated><title type='text'>XXIX) Laberinto de Decisión con Salida (o los Tres Secretos del Unicornio)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/unicorn.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="0"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;PRELUDIO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lianas. Enredaderas. Frondas húmedas. Gotas de condensación. Calor sofocante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un trote. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silbidos fractales de pájaros ignotos. Goteo perdido y cálido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trote, más fuerte. Menos seco también: el humus, y hojas carnosas y grandes de alfombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La foresta se ilumina. No de golpe. No suavemente. Sí como un crecimiento caótico de la luz que no hace daño pero acaba por llenarlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha llegado el Unicornio. Frente a ti queda quieto y hermoso. Parece sonreír, pero como no deja de hacerlo infieres que es una constante de su rostro. Te fijas mejor. El cuerno dorado es el que produce la luz en bucles de destellos, como si una corte de hadas adornara el aire alrededor de una torre cónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Unicornio espera algo. ¿Qué haces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;* Si lloras de alegría embargado por su presencia, pulsa &lt;a href="#1"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Si no lloras pero te entra una profunda pena por la debilidad implícita en que un ser así exista como ser, es decir, como algo que ha de morir, pulsa &lt;a href="#2"&gt;aquí&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Si le haces una pregunta irrelevante, ya que ni un pensamiento transcendente es capaz de formarse bajo esa luz, pulsa &lt;a href="#3"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible que estés llorando, pero la piel del Unicornio no condensa la humedad de esta selva. ¿Es por eso por lo que lloras, para compensar su aridez? ¿O es por algo terrible que has estado a punto de hacer? ¿O es por algo importante que has descubierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tus pensamientos se distorsionan alejándote del punto fijo de tu función de existencia. Por tanto te pones nervioso. Debes hacer algo. Y pronto. ¿Qué haces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;* Si te dejas llevar por el silencio porque comprendes que no hay nada más poderoso que él, ni siquiera el Unicornio, pulsa &lt;a href="#4"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Si te acercas a acariciar esa piel seca y ver qué sucede con el sudor que perla las palmas de tus manos (si se transfiere o no), pulsa &lt;a href="#5"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Si reúnes tanta fuerza de voluntad como se requiere para enhebrar palabras, pulsa &lt;a href="#3"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="2"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente sientes una oscuridad dentro que va creciendo como agujero que absorbiera todas tus dimensiones siguiendo curvaturas óptimas. Sientes, al mismo tiempo, una necesidad irrefrenable de refrenar eso, ya que comprendes que el más delicado cilio de negrura que alcanzara la piel del Unicornio (quizás deslizándose desde tu nariz o la pupila de tus ojos o una oreja) lo mataría inmediatamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo ha podido crecer algo así dentro de ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se contorsiona tu cuerpo tratando de contener lo incontenible. Crece y crece, y mientras más fuerte te golpea la pregunta (¿cómo ha podido crecer algo así dentro de ti?) más difícil es pensar que alguna vez vaya a dejar de crecer, y más grande es la lástima por la suerte del Unicornio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;* Si empleas todas tus fuerzas en seguir conteniendo la oscuridad, pulsa &lt;a href="#6"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Si calculas que en unos segundos todo habrá acabado, hagas lo que hagas, pulsa &lt;a href="#7"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Si sientes que tus fuerzas son insuficientes para impedir que lo que sea que te invade se transforme en palabras, pulsa &lt;a href="#3"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="3"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quiero vivir eternamente -le preguntas sin signos de interrogación. Tus palabras salen despedidas rodeadas de pequeñas nubes negras, como un cañón que funcionara mal. Cada una se estampa en un lugar del cuerpo del Unicornio: Quiero se graba en el pecho, vivir va al lomo, eternamente se enlaza en la cerviz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esa pregunta es irrelevante -contesta el Unicornio sin perder su sonrisa-; en particular está mal formulada y carece de sentido para los que vivís más allá de las Puertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigues escupiendo nubecitas negras con tu aliento. Las palabras que expulsaste se desdibujan en la piel blanquísima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprendes que el Unicornio sólo hablará para contestarte. Lo que no sabes es si has agotado todas las preguntas que puedes hacerle antes de que se vaya. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ahora sigue ahí. ¿Qué haces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;* Si vuelves a reunir fuerzas para hacerle una pregunta, de la que no sabes aún si será mejor que la anterior o no, pulsa &lt;a href="#8"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Si decides que hacerle más preguntas sólo te mantendrá atrapado, pulsa &lt;a href="#9"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Si te miras a los pies, no sabes si por timidez, para concentrarte mejor, o por observar detalladamente la caída de una gota de sudor que se balanceaba en la punta de tu nariz, pulsa &lt;a href="#5"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="4"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has comprendido uno de los secretos del Unicornio: que no está aquí para soportar el silencio. Está ligado a las palabras, las explicaciones y los razonamientos. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;* Si ya tienes el colgante, pulsa &lt;a href="#12"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;* Si no, pulsa &lt;a href="#2"&gt;aquí&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="5"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te encuentras, para tu sorpresa, que tienes los pies bien clavados en el suelo, en esa alfombra de hojas carnosas y grandes (y seguramente dulces), de tal forma que es imposible que tus músculos sóleo, poplíteo, semimembranoso, semitendinoso y bíceps (izquierdos y derechos) puedan despegarte de allí. Comprendes que el Unicornio ha venido sólo para responder a tus preguntas, no para ser acariciado ni montado, aunque no sabes cuántas podrás formular antes de que se vaya, y, lo que es más importante, si darás con la óptima antes de que eso suceda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora debes ir &lt;a href="#8"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="6"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;6&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empujas, empujas, empujas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que empujas, la oscuridad crece un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que empujas más, la oscuridad crece un poco más, y con ella la necesidad de matar al Unicornio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sudas tanto que temes deshidratarte de un momento a otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sólo tienes un curso de acción, pues la crueldad (sobre todo sin causa que la sustente) reduce siempre las opciones a largo plazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decides acercarte al Unicornio con la intención de ponerle la mano encima. Pulsa &lt;a href="#5"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="7"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;7&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedes quedar inerte, aún cuando tus esfuerzos sean inanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al haber comprendido que no puedes hacer nada para contener a la oscuridad, de repente, ésta se disuelve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has quedado libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, frente a ti, el Unicornio espera. ¿Qué haces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;* Sólo si aún no has llorado, te encuentras con que  no puedes contener las lágrimas después de sentir tan hondo la oscuridad que te ha poseído, así que puedes pulsar &lt;a href="#1"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Si a este respiro le sucede de repente la laxitud y ésta te debilita y consigue que lo que te creció dentro se remueva dispuesto a intentarlo de nuevo, pulsa &lt;a href="#2"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Si decides irte tras quedar agotado, pulsa &lt;a href="#5"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="8"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;8&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien. Ahora intentas reordenar tus pensamientos, les obligas a hacer algo bueno por ti por una vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;* Si aún no tienes nada colgando del cuello, puedes pulsar &lt;a href="#10"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* O si aún no sabes qué preguntarle al Unicornio en este instante de calor, humedad, y hartazgo, pulsa &lt;a href="#9"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="9"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;9&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una opción sería quedarte en silencio, desde luego, aunque el Unicornio parece estar dispuesto a esperar tu inquisición eternamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le miras a los ojos (sorprendentemente negros). No parpadea; sus pestañas rubias retuercen la luz del cuerno en mil frecuencias exóticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces se te ocurre algo. Tienes una ligera sensación de deja vù, como si ya hubieras pensado en ello antes. Quizás es que estar callado te pone nervioso. Le preguntas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué sonríes siempre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para saber la respuesta del Unicornio, pulsa &lt;a href="#11"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="10"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;10&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le preguntas entonces al Unicornio: ¿Quién te creó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh -contesta él, agitando la cabeza y resoplando como si algo le hubiera desconcertado-. Oh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una respuesta, aunque no terminas de encontrarle sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alguien cercano -precisa el Unicornio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces te das cuenta de que el Unicornio es una invención tuya. Y de que ése es uno de los secretos del Unicornio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tu cuello notas de repente el peso de un collar de oro que contiene un rubí precioso. La piedra palpita, y ya sabes al ritmo de qué corazón, puesto que está atada al tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;* Si no has llorado aún, las lágrimas de emoción por poseer el collar te invaden. Pulsa &lt;a href="#1"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* En otro caso, te encuentras que debes tomar la siguiente decisión. Pulsa &lt;a href="#9"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="11"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;11&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Unicornio sonríe un poco más. Luego te dice (y lo sientes como si ya lo hubieras escuchado antes):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque he de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué has de hacerlo? -Parece que las dudas se te han disipado de repente. Y el miedo a que se agoten las preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque lo necesitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;* Si en este momento no tienes aún nada colgando del cuello, debes indefectiblemente pulsar &lt;a href="#10"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Si en este momento aún no has llorado, de repente crees atisbar un destello de lo que está a punto de revelarte el Unicornio, y sin obedecerte, una lágrima se desliza por tu mejilla. Ahora debes, antes de seguir, pulsar necesariamente &lt;a href="#1"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* En cualquier otro caso, pulsa &lt;a href="#12"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/miniunicornio.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="12"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;12&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se te ocurre una última pregunta, ahora que sabes que el Unicornio es creación tuya y ves que no por eso deja de sonreír:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué necesito que sonrías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque estás triste, porque una pena te consume, porque la raíz de la pena es el desconocimiento -contesta el Unicornio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente comprendes el verdadero motivo de que llegaras aquí: por causa del dolor. Para huir de él. El Unicornio te ha dado su último secreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es que te enredaste en pensamientos recurrentes en lugar de buscar las respuestas que tú mismo, en el fondo, albergas. Todo el tiempo que has pasado buscando los tres secretos del Unicornio podrías haber estado buscándote a ti mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has comprendido, en cualquier caso, que cuando una pena te consuma, y cuando la raíz de esa pena sea el desconocimiento, siempre podrás venir a la selva donde se oculta el Unicornio, porque para ti no se ocultará. Y le podrás hacer todas las preguntas que desees, incluso quedarte ahí para siempre revuelto en tu dolor, pues él es una creación tuya (el collar palpita más fuerte cada vez que piensas en eso) y siempre te responderá y podrás comprender lo que te diga. Por otra parte, como tus lágrimas ya te han enseñado, el Unicornio no te permitirá llorar y tener pena de él porque eso lo destruirá, y como no quieres que eso pase porque lo necesitarás otras veces a tu lado, te obligarás a dejar de tener pena, sobre todo de ti mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso te puede ayudar a escapar realmente de esta selva y de tu dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que has comprendido todos los secretos del Unicornio y para qué te pueden servir, puedes volver por donde viniste y atravesar de nuevo la Puerta que te trajo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresa a casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresa en paz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-6064526903529056469?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/6064526903529056469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=6064526903529056469' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/6064526903529056469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/6064526903529056469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/03/xxix-laberinto-de-decisin-con-salida-o.html' title='XXIX) Laberinto de Decisión con Salida (o los Tres Secretos del Unicornio)'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-6622095624776055421</id><published>2007-02-22T16:47:00.000+01:00</published><updated>2007-02-22T20:25:46.618+01:00</updated><title type='text'>XXVIII) La fortuna del péndulo</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;No me gusta el circo&lt;/span&gt;, rumia con ansia, como si en lugar de un pensamiento fuera un puñado de cacahuetes, mientras sus pies van encajando las deformidades de años en la escala de cuerda. Los focos le calientan la espalda. Lós vórtices de la carpa gris se cierran sobre él tratando de engullirle una vez más, a pesar de la eternidad que llevan sin conseguirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detiene de espaldas a todos. Reflexiona sobre sus comienzos durante lo que tarda una gota de sudor en bajar desde su frente a la punta de la nariz: lo diferente que era todo, pues había ilusión en cada rincón de aquel lugar. O él era capaz de hallarla. Después de los años ha aprendido algo más exacto: el mundo es un misterio, la vida desconocimiento, y vivir no es más que avanzar a trompicones buscando algo de sentido, equivocándose siempre, ya sea más o menos definitiva la equivocación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su error en ese aspecto fue una sinécdoque: confundir la parte con el todo. Creyó que la fascinación por el vuelo, la búsqueda del trapecio entre las luces, silencios y respiraciones contenidas, podía estar también en la exhibición, y en el espectáculo, y en las ropas ajustadas que marcan su cuerpo, y en la música, y en la itinerancia, y en los aplausos y los gritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún siente la fascinación por el vacío (como si tuviera veinte años menos), pero sin conexión con todo lo demás. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Dejadme solo volando hacia las cuerdas&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No respiréis&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No aplaudáis si os parece bien&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;No abucheéis si no os gusta lo que hago&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Apagad esa maldita música.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gota de sudor se precipita hacia abajo. La observa ensimismado, perdido en sus recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho que había sido una vez tardó poco en darse cuenta de la verdadera esencia de la hermandad circense, sus odios, sus envidias, crueldades apenas disimuladas enredándose en la pequeña jerarquía que gobernaba aquel mundo pequeño. Mala vida. No la que esperaba cuando dio sus primeros pasos bajo la carpa silenciosa y con olor a zoológico. Mala vida por falsa, no por cruel; por equivocada, no por envidiosa; por absurda, no por falta de empatía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero qué vida iba a ser mejor. Otras podrían haberle dado más dinero, o raíces, o menos dependencia de gustos fugaces y modas arbitrarias. Pero ninguna le haría volar durante unos segundos cada función. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que hacía tiempo que había decidido no volver sobre sus pasos. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El camino se recorre siempre hacia adelante aunque creas haber tomado un atajo de vuelta&lt;/span&gt;. Y delante en su camino siempre había estado el trapecio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se frota las manos una sóla vez, como de costumbre. Se vuelve hacia el público (si alguno ha habido lo suficientemente paciente y observador entre ellos, se habrá dado cuenta de que ejecuta ese gesto más lentamente que dos décadas atrás), se inclina, se vuelve a girar, cierra los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las envidias, la falsedad, la dureza de aquella vida se va disipando en la periferia de la existencia como humo aspirado. Respira hondo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprende una cosa en ese momento: si hubiera tenido una vida diferente también habría sido capaz de deshacerse de lo que no le gusta y buscar una perla oculta. El ser humano es tan fuerte como débil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz se forma. Siente la presencia de su Puerta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagina que se abre bajo él. Pero no para que la cruce. Su Puerta es de jambas de soga meticulosamente tejidas y umbral transparente, y no da a ningún sitio. Es una Puerta hambrienta: se come todo lo que hay sobre el escenario, incluida la gravedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el público, sus compañeros, la carpa, el suelo y la gravedad se han ido dejando sólo el vacío, salta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y vuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué más da todo. No existe nada realmente, sólo el vuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno. Dos. Tres. Gozando del momento, reproduce con recuerdos el redoble del tambor, pues hace años que es incapaz de oírlo mientras vuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus manos se cierran y espera una eternidad a transformarse de pájaro en péndulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprende entonces otra cosa: no le importa ya si se produce esa transformación o acaba todo durante esta función. Sólo es relevante que la Puerta se haya abierto una vez más para que él vuele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se siente afortunado. Derrama una lágrima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;embed src="http://jafma.net/scripts_publicos/musicplayer_f6.swf?&amp;autoplay=false&amp;song_url=http://jafma.net/musica_publica/acrobat.mp3&amp;b_bgcolor=000000&amp;b_fgcolor=ffffff&amp;b_colors=ffff00,00ff00,ff0000,ff5500&amp;" width="17" height="17" wmode="transparent" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/trapecista.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-6622095624776055421?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/6622095624776055421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=6622095624776055421' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/6622095624776055421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/6622095624776055421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/02/xxviii-la-fortuna-del-pndulo.html' title='XXVIII) La fortuna del péndulo'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-5694466781823624504</id><published>2007-02-15T19:19:00.000+01:00</published><updated>2007-02-16T08:45:19.190+01:00</updated><title type='text'>XXVII) Cinco rosas</title><content type='html'>Una rosa junto a la Puerta del Hastío creció. Tembló mientras el tallo negro se deslizaba a través de la capa superficial de Cenizas de Cariño, débil (por falta de alimento) y frágil ante el amargo aliento de la soledad, que frecuentemente murmuraba cerca de aquella Puerta. Pero la rosa se mantuvo erguida apoyándose en la jamba de piedra sucia y descuidada, y así continuó creciendo. Y justo, justo, ni un momento antes ni uno después, cuando yo pasaba por allí, se abrió aún más, negra, y así la tomé entre los dedos porque señalaba el umbral que tenía que atravesar, y lo crucé, y al otro lado era roja de sangre porque había mucha luz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/rosa1.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Una rosa encontré en la Puerta Amurallada. Tenía espacio suficiente para crecer, y el humus era rico allí, pero una zarza negra cuyas espinas crecían todas hacia fuera la había rodeado pensando que así la protegía (la verdad era que las flores de las zarzas no son tan hermosas y por eso quiso apropiarse de aquélla). Rebusqué entre mis ropas y no llevaba herramientas ni guantes, así que tuve que apartar la zarza con las manos, y me herí, y sangré, y en muchos momentos tuve dudas y pensé en abandonar, pero al fin me encontré que había llegado hasta la rosa y la tomé, y entonces me di cuenta de que yo era muy pequeño y estaba aislado por la zarza, que trataba ahora de protegernos a los dos a costa de herir a quien se acercara, así que escapé de allí porque yo no era una rosa que estuviera atada al suelo, recuperé mi forma y atravesé la Puerta con mi flor, y ya no tuve que servirme de la defensa de ninguna zarza nunca más porque llevaba a mi rosa conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/rosa2.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Una rosa cerca de la &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2007/02/xxv-nexo.html"&gt;Puerta del Nexo&lt;/a&gt; había, y la rosa estaba cerrada, como cansada y mustia, y eso era porque muchos habían llegado allí y, en lugar de detenerse a preguntarle qué había al otro lado, la habían ignorado (o ni se habían fijado que había una rosa allí). Casi todos los que lo hicieron terminaron jugando al terrible juego que les propuso el Pistolero, pero eso se ha contado ya en otro lugar. Aquí sólo diré que yo sí vi la flor, y que antes de tomarla entre mis dedos aspiré su perfume, y que tanto me agradó que me la prendí de la solapa, y lo primero que me dijo fue: "no cruces", y así lo hice, y ahí la llevo siempre y por eso es que sé lo que he de hacer en cada momento, porque esa rosa ignorada por tantos tiene el don de saber distinguir lo que es correcto para mí de lo que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/rosa3.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Una rosa de grandes espinas tomaba el sol junto a la Puerta Frágil (una preciosa obra de arte tallada en jade lechoso). Aunque sus espinas verdes rozaban el jade, sorprendentemente no lo arañaban. Entonces tuve una idea: tomé la rosa con la mano bien abierta, del tallo, y cerré los ojos durante unos segundos mientras apretaba para llevármela. Mi intuición se confirmó: ningún daño sufrí. Supe así que se trataba de una Rosa Ligada, así que me la llevé de allí y, siempre que alguien me inflige daño sin que me dé cuenta (no sólo duele lo que ves), ella me avisa, pues sangra y llora en mi lugar ya que siente todo lo que yo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/rosa4.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Una rosa junto a la Puerta del Abandono yacía, y la tierra era mala y la lluvia escasa, y estaba a punto de languidecer y convertirse definitivamente en otra cosa. Quise llevármela de allí, pero corría el riesgo de que pereciera en mis manos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me fui. Pero sabía que aquélla era la última rosa que encontraría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me quitaba esa rosa de la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresé, e intenté llevármela de nuevo, pero no me atreví.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi destino me llevaba una y otra vez a esa rosa, pero yo nunca tenía el valor de arrancarla; hasta que un día volví y ya no me fui. Construí a su alrededor un jardín, traje tierra de otros mundos, mucho más fértiles, y la dispuse bajo ella. Le pedí a la lluvia uno de los pocos favores que he pedido nunca, y ésta dejó caer tres gotas, grandes, repletas, sobre la rosa. Esperé. Cuando comenzó a abrirse de nuevo me miró y contempló la casa que había construido allí cerca (que había obstruido para siempre la Puerta del Abandono), y por eso supo que me quedaría allí, y se abrió mucho más y creció fuerte, y desde entonces vivimos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay veces que al despertar siento los pies algo entumecidos, como si hubiera raíces que se introdujeran en el suelo bajo mis pies. Siento la dulce caricia de la tierra, y si me concentro, puedo ver que mis raíces imaginarias pueden tocar las de la rosa que me acompaña, y llegan a los sitios donde tomé todas las demás rosas, pues todas son la misma planta. Entonces siento la verdad de algo muy sencillo pero que me llena: aquí vivo, aquí estoy, y aquí pienso seguir, sintiendo el sol en la cara y quizás de vez en cuando una gota de lluvia grande y repleta que nos alimente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/rosa5.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-5694466781823624504?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/5694466781823624504/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=5694466781823624504' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/5694466781823624504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/5694466781823624504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/02/xxvii-cinco-rosas.html' title='XXVII) Cinco rosas'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-3875482638616630594</id><published>2007-02-08T20:56:00.000+01:00</published><updated>2007-02-09T08:59:22.096+01:00</updated><title type='text'>XXVI) Miedo en las tierras yermas</title><content type='html'>Usar esa Puerta para escapar de Realidad no fue al principio más que la semilla de un pensamiento que apareció sin avisar. Pero por algún extraño motivo ese destello no se perdió, sino que se agarró a algo (no supo qué) para crecer, y palpitó, y se hizo más grande, y finalmente atrajo su atención como una flor a una abeja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de perder la noción del tiempo, comprendió por qué había sido así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se había alejado, distraída, del camino que llevaba a casa, y había terminado junto a un árbol (ya seco, como se secaba todo allí), cerca de un montón de tierra que se apoyaba en el tronco. Sí. Allí había jugado de niña. Se recogió la ropa oscura. Se agachó junto al montón. Acarició la tierra. Fría. Y áspera. Y no podía llevar las manos sucias a casa porque la castigarían, pero siguió acariciando la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había cruzado aquella Puerta fácilmente cuando era pequeña, así que lo intentó de nuevo. Haría... sí, una aldea. Comenzó a desbastar la superficie. Continuó escarbando (dos manos sucias en vez de una, qué remedio). Del acantilado desgajó caminos y rampas que lo surcaban, y rebajó aún más los lugares donde se unian para formar las plataformas donde estarían las casas. Poco a poco las manos recuperaron la torpeza ingenua de la niñez; comenzó a sentir el frescor de la tierra profunda, lo que le hizo sonreír, aunque nadie podría verlo. Moldeó al principio casas diminutas, pero pronto adquirió confianza en sí misma y construyó un palacete (que no tenía techo pero sí un lujo: habitaciones), reservó una zona plana para jardines, ligeramente incrustada en la ladera del acantilado, lo que la resguardaría de las tormentas y recogería el agua (decidió en ese momento que la aldea estaba en otro país, rico y fértil), añadió entonces un canal que pasaba cerca de las viviendas y se alejaba luego por el monte, hizo escaleras que subían hasta la atalaya de vigilancia, aunque no habría nada que vigilar allí, salvo quizás bandadas de pájaros atraídas por las cosechas; hizo un amplio granero que sería compartido por todos los aldeanos. Luego se atrevió con cosas más delicadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscó ramitas y le construyó un techo al palacete. Plantó hojas marrones a modo de árboles en el jardín y cerca de las casas. Incrustó piedrecitas (todas blanquecinas y rugosas) a los lados de los caminos principales y en la atalaya. Comenzó a hacer gente usando la tierra más húmeda del montón, y los situó aquí y allá: puso hombres yendo a los cultivos cercanos, mujeres en sus casas, niños jugando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Rompió a todos los hombres. Trasladó a las mujeres a los cultivos y al palacete, donde modeló una princesa en la habitación del trono, que era una piedra de forma doblada. Rompió a los niños. Dejó a las niñas jugando (se distinguían por las ropas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Rompió a las niñas. Las modeló de nuevo con ropas de hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Ahora parecían niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rompió todas las figuras, con lo que desconchó sin querer algunas casas. Luego se quedó quieta un rato, sin atreverse a seguir. Luego volvió a modelar a las niñas (sólo a las niñas). Incluso les intentó poner rostros, lo que le resultó muy difícil, no tanto por el tamaño sino por desconocimiento. Al rato, sin embargo, notó que estaban muy delgadas (como ella), y puesto que en aquella aldea nadie iba a pasar hambre nunca, volvió a rehacerlas con un poco más de tierra, pero las figuras no podían soportar su peso y se desmoronaban, y cuando arreglaba una, otra se convertía en un montoncito deshecho, y cuando retiraba éste, otra se caía de lado, y mientras recogía aquélla, una casa dejaba que se desprendiera parte de su piel, y de improviso el palacete se derrumbó y la princesa quedó aplastada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gritó. Golpeó con manos y pies la aldea, que pronto dejó de serlo. Deshizo el acantilado y el montón donde jugaba de niña volvió a ser un montón informe otra vez, sólo que ahora supo que no tendría nunca más la consistencia necesaria para contener sus recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lloró. Lloró mucho. Lloró aún más cuando escuchó cómo aquella Puerta de escape hacia Irrealidad se cerraba definitivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego se levantó. Vio que tenía el burqa sucio, además de las manos. Corrió entonces aterrada a casa, a intentar limpiarse antes de que volviera su esposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/burqa.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;embed src="http://jafma.net/scripts_publicos/musicplayer_f6.swf?&amp;autoplay=false&amp;song_url=http://jafma.net/musica_publica/desert_rose.mp3&amp;b_bgcolor=000000&amp;b_fgcolor=ffffff&amp;b_colors=ffff00,00ff00,ff0000,ff5500&amp;" width="17" height="17" wmode="transparent" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-3875482638616630594?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/3875482638616630594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=3875482638616630594' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/3875482638616630594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/3875482638616630594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/02/xxvi-miedo-en-las-tierras-yermas.html' title='XXVI) Miedo en las tierras yermas'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-1539416809924384663</id><published>2007-02-01T22:58:00.000+01:00</published><updated>2007-02-02T10:59:12.569+01:00</updated><title type='text'>XXV) Nexo</title><content type='html'>-Realidad es tan mentira como Irrealidad -dice el Pistolero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol ha llegado a su cénit. El Pistolero se rasca la barba a medio crecer y escupe parte de la sustancia negra que está masticando. Se golpea el ala del sombrero con el cañón del revólver, como distraído, lo que no disipa la duda de si ya tenía los ojos igual de encogidos bajo su sombra. Su olor rancio y fuerte, a tabaco, sudor e inmisericordia parece expandirse como la única marea que ha conocido ese desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nadie termina de comprenderlo del todo hasta que muere. Es una lección difícil. -Un chasquido de la lengua o un nuevo escupitajo, no se distingue-. Una lección difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pistolero podría estar allí toda la tarde, o incluso días, si tuviera que esperar la recompensa. Pero sucede que eso ya no es necesario, pues la tiene frente a él. Así que se levantará en algún momento y descerrajará un tiro en la sien tan blanca de aquel tipo para cobrársela. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema para el tipo es que no tiene manera de saber cuándo lo hará. Rumia la idea de que el Pistolero sea impermeable para sus decisiones (ni un matiz de expresión le permitirá detectar cuándo tomará la que le quite la vida), o de que no urda ninguna y sólo sea un trasunto del mismo Azar. Dos segundos después siente fiebre, o insolación, y piensa que esas elucubraciones surgen en su cabeza porque se está poniendo enfermo. ¿Qué hace allí? ¿Cómo llegó a ese lugar infernal...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pistolero se levanta. Él se mea encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace calor. Sí, es este maldito desierto. Pero no le gustaría seguir vivo por la noche, créame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le ha mirado en ningún momento, pero está seguro de que ve perfectamente cada uno de sus temblores, o los tirones que da para intentar deshacer los nudos, que no se molesta en disimular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No debió usted venir aquí, amigo. No. -Continúa el Pistolero volviéndose a calar el sombrero-. Aquí siempre hay recompensa por los merodeadores. Ya sabe, hay que mantener limpio el lugar. -Otro escupitajo-. Ah, pero no lo pudo evitar, ¿verdad? Hay demasiadas Puertas... Dígame, ¿qué tipo de persona es usted? ¿De las que las ignoran porque las consideran fantasías de niños? ¿O es de los imprudentes que juegan a traspasarlas de cualquier manera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo atado al tocón seco no puede responder, pues también está amordazado. Sólo es capaz de producir un débil gemido, que en ese aire tan limpio desaparece en un santiamén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este desierto no tiene piedad de los que juegan con las Puertas. ¿Se ha burlado alguna vez de alguien que creía en ellas, mmm?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puede apartar la mirada del revólver. De un instante a otro le parece una extensión natural de la mano del Pistolero: es capaz de señalar, de trazar en el aire, de ajustar el sombrero, de indicar aquí o allí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Trate de contestarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le da un vuelco el corazón. Mira al Pistolero con desesperación. Luego se da cuenta de que la desesperación se ha trocado rápidamente en puro ridículo, ya que la mordaza que le impedía hablar acaba de caer sobre su pecho. La estela oscura del cañón del revólver termina de dibujar un arco que pasó por su barbilla un instante antes cumpliendo con su misión de dedo de metal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se apresura a responder, tanto que las palabras se pisan unas a otras y no salen con claridad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo... no... No creo que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debería saber que no puede burlarse de las fantasías de la gente. ¿De qué podrían vivir las personas si no tuvieran fantasías? Son tan necesarias como el agua o la comida. ¿Tiene sed?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues entonces puede comprender lo que le digo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me... ? No, por favor, libéreme. Volveré por donde he venido, no le molestaré ni le causaré más problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pistolero se ríe (es la primera vez desde que lo ató), y no es agradable: un movimiento brusco, seco, oscuro y apagado de sus mandíbulas que apenas se distingue del cascabel de una serpiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ah, sí? ¿Y qué hará si le libero? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El revólver se gira hacia un lado bruscamente, se desgaja, el colgajo gira sobre su eje imitando de nuevo el sonido de la serpiente (porque el revólver es en realidad una extensión de la risa del Pistolero), vuelve luego a su posición y con un chasquido el tambor queda donde debe estar para disparar. El Pistolero sólo ha prestado una somera atención a esta operación, pero ahora sabe perfectamente si lo próximo que saldrá del arma será una bala o un golpe de aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo comprende, ¿verdad? -dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo comienza a sollozar. El Pistolero se agacha junto a él y le derrama el aliento fermentado sobre el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Verá usted, le dejaré tres cosas muy claras. En primer lugar no puede decidir nada sobre su futuro. Perdió ese privilegio cuando menospreció a Irrealidad o cuando jugó irresponsablemente con ella, eso me da igual. Es esto -muestra el revólver ante sus ojos en un par de ángulos diferentes- lo que dirá qué pasa a continuación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pistolero mastica un poco más fuerte. Su rostro no se aleja ni un milímetro. Sus palabras se confunden por la saliva y la amortiguación de la materia masticada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En segundo lugar, si la bala se ha alojado en otro compartimento y deja que este maldito lugar se deshaga de usted... -Chasquea la lengua (esta vez indudablemente)-. Mal asunto entonces, amigo. Yo que usted rezaría para que no fuera así, porque en ese caso sí que tendrá tiempo de meditar sobre lo que es real y lo que no, y sobre la importancia de tratar estas cosas con el debido respeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levanta. La nube de olor a muerte se levanta con él. Sonríe. No. Sólo ha torcido el gesto, quizás se ha topado con un trozo de tabaco más seco que el resto. De improviso se quita el sombrero y lo deja sobre unas zarzas. Se sacude la camisa y los pantalones. Se ajusta el cinturón situándolo en una posición cómoda. Ensaya diversos movimientos con el arma: hacia el cinto, hacia el tipo atado en el tocón, hacia el cinto de nuevo. Cada vez los ejecuta más rápido, y siempre sin el menor roce ni ruido, mientras el resto de su cuerpo parece ausente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero... y la tercera c&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El disparo ha sonado tremendo, pero el silencio que le sigue (no hay ecos) suena aún más fuerte. El Pistolero recoge el sombrero y se lo inclina ligeramente hacia abajo, de manera que el sol sólo le llega a la barbilla. Guarda el revólver por primera vez desde hace horas y se seca el sudor de las manos en la camisa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En tercer lugar, ya le dije que Irrealidad es tan mentira como Realidad, así que no debería preocuparse excesivamente por haber muerto -concluye.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silba una sóla vez, y no para distraerse. Quizás se oye un desprendimiento de rocas, o quizás es un galope que se acerca. El Pistolero se va, en cualquier caso. A cobrar su recompensa por mantener limpio ese desierto (el nexo de caminos y mundos donde se alza la Torre) de merodeadores que no deberían estar allí sino en cualquier otro lado, en cómodos sillones, imaginando que imaginan historias, o algo peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/pistolero.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-1539416809924384663?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/1539416809924384663/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=1539416809924384663' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/1539416809924384663'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/1539416809924384663'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/02/xxv-nexo.html' title='XXV) Nexo'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-5771114353370174676</id><published>2007-01-25T23:29:00.000+01:00</published><updated>2007-01-26T14:51:26.216+01:00</updated><title type='text'>XXIV) Cuento del Erizo Rojo (El Emperador de Irrealidad)</title><content type='html'>Se sabía Emperador de lo que le rodeaba, pero al mismo tiempo sabía que lo que le rodeaba no correspondía a esa dignidad suya, sino que sólo él la había descubierto. Tardó mucho, mucho tiempo en comprender que esa ignorancia del resto acerca de lo que él era resultaba tan indisociable de su esencia de Emperador como cualquier suspiro era inseparable de una carencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como Emperador no admitía el fracaso ni el error ni la duda. Sin embargo, el fracaso, el error y la duda campaban a sus anchas por sus reinos. Cuando eran causados por otros, sentía necesario recurrir a terribles castigos. Por tanto, cuando era él el que provocaba un fracaso, un error o una duda, no tenía más remedio que tratarse a sí mismo como el vasallo más miserable, y la última gracia que se permitía era dejar que el Señor Tiempo cubriera la losa que aplastaba su pecho, los grilletes que le apresaban la garganta, el torniquete que torturaba sus vísceras, con Polvo de Olvido para que así el castigo se deshaciera lentamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Emperador era asimismo responsable de todo lo que sucedía en su Imperio. De esta manera él traía la lluvia, y hacía oscilar las mareas, y por él crecían el trigo y las hierbas de olor, y los cardúmenes eran abundantes. O bien el viento se trocaba en huracán, o la lluvia en devastación, o la abundancia en plagas. Puesto que el Emperador era responsable, había de soportar dentro todo el dolor y toda la alegría que causaban estas cosas, pero resultaba que lo último no llegaba a ser tan digno de un Emperador como lo primero: siempre hallaba más hueco en su interior para el dolor que para el gozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/emperador.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Como Emperador tenía la obligación de estar al tanto de todo. Para ello situó ojos donde no los había, envió oídos a los rincones y trazó mapas vivos que le hablaban en susurros de lo que sucedía entre las zarzas y los arbustos del sotobosque. Le producía cierta satisfacción morbosa el estar al tanto de todas esas nimiedades, aunque siempre terminaba por enterarse de alguna cosa por boca de otros, lo que significaba que no era el primero en saberlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Por otra parte, había súbditos que ponían trabas a sus pesquisas; se ocupaba de que fueran desterrados inmediatamente de sus dominios)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Emperador había de ser, por supuesto, el que encabezara las batallas más terribles. Su armadura era poderosa y bella: mortales espolones rojos, capaces de ensartar a las bestias enemigas, crecían en su pecho; la doble hoja aserrada de la Espada del Destino surgía de su antebrazo izquierdo como un apéndice de éste; su yelmo, coronado con los plumajes más hermosos, oscilaba cuando profería órdenes y gritos al aire; su corcel era el único alado de todos los ejércitos del mundo (aunque incapaz de volar). El Emperador asumía su posición en la carga con la misma seriedad que sus atuendos vistosos, y cuando mataba por su Imperio, cuidaba mucho de tomar posesión de nada, salvo de la titularidad de lo que conquistaba, puesto que su figura visible ya lo contenía todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de su vida el Emperador trató de encontrar en diversos momentos una Emperatriz, pero eso iba contra la esencia de su irrepetible dignidad, y por ello nunca encontró tal compañía. Así fue que a lo que ya sabía de siempre: que era un ser inigualado, dueño de todo, omnisciente, la causa última, infalibe y plenamente consciente de su esencia, añadió un nuevo descubrimiento que lo completaba: estaba solo, no era poseedor de ninguna cosa, era intangible para sus súbditos, consecuencia de nada, eternamente castigado por sí mismo y desconocido por todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el momento en que comprendió realmente todo eso tomó una decisión terrible. Marchó hacia su Palacio Solitario de Invierno entre las rocas y pasó tres días y tres noches buscando en los pasadizos. Al fin, descubrió un marco dorado incrustado de gemas brillantes. Lo limpió de telarañas y polvo, se despojó de sus ricas vestiduras, de su corona y de sus posesiones, dio un paso y lo atravesó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue que el Emperador de Irrealidad abandonó sus reinos a su suerte. Pero al llegar a Realidad vio que su única sustancia allí era el vacío, así que por miedo a que la leve brisa del mar le disolviera se envolvió rápidamente con el cuerpo de un erizo rojo que vivía pegado a una roca cercana resistiendo impasible los embates del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca nadie se atrevió a tocarlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-5771114353370174676?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/5771114353370174676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=5771114353370174676' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/5771114353370174676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/5771114353370174676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/01/xxiv-cuento-del-erizo-rojo-el-emperador.html' title='XXIV) Cuento del Erizo Rojo (El Emperador de Irrealidad)'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-2426473628789284673</id><published>2007-01-13T14:10:00.000+01:00</published><updated>2007-01-18T23:02:06.266+01:00</updated><title type='text'>XXIII) Aquel que Sutura lo Podrido</title><content type='html'>Busco en las últimas páginas de mis cuadernos más antiguos, los que tienen el papel amarilleado y los bordes gastados, casi desechos, un poco rotos. Lo hago porque todo brilla alrededor, la claridad es tanta que no puedo abrir los ojos; necesito estremecerme, sentir que aún existe el miedo, lo oscuro, lo sucio, lo decadente y lo desesperado, pues la luz es fundamentalmente patrimonio de Realidad, y para quien ha dado demasiados pasos ya hacia el Otro Reino a veces resulta insoportable y engañosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esas páginas tengo historias recogidas de mis viajes por Puertas que quizás no me atreva nunca a describir aquí, pero también notas deshilachadas a las que no les hace falta un principio ni un final para hacer temblar. Y en los márgenes tengo nombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Berenice está trazado alrededor de lo que sólo yo sé que es la raíz (ya seca y negra) de un diente de leche. Emile aparece en la misma página. Pegué a su lado un trozo de tela de un muñeco vudú, que aún se agita como si quisiera regañarme. Más allá tracé una K, y en un lenguaje que ya me resulta indescifrable (aunque aún siento frío al pasar los dedos por esa escritura) transcribí una historia sacada del libro maldito de tal nombre. Una pequeña esquirla de madera sirve de subrayado a Raoul. Sé de qué ataúd la tomé prestada; lo guardaré para mí por el momento. Unas páginas más y encuentro intercalados a Uh-Dom, Nivie, Lidia. Nombres demasiado fermentados, como las historias que me recuerdan, pero ¿quién no contiene algo de putrefacción dentro? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/cuadernocruciforme.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, cuentan que todos estos nombres, y muchos más que quizás nunca se escriban en ninguna parte, están unidos por el mismo hilo. Fueron tejidos con una hebra negra y goteante que insertó no sólo sus historias, sino también sus órganos blandos, y sus huesos, y vísceras con huesos, y órganos con lágrimas, y gritos de terror con descarnadas risas. Algunos de los que dicen esas cosas están ya malditos: cruzaron definitivamente Puertas mucho más terribles que las que se mencionan en estos cuadernos, así que aquí en Realidad son considerados locos. O están muertos, o descuartizados. O peor aún: desaparecieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo nunca me he encontrado con quien teje las hebras que los unen; nunca he visto cómo Aquel que Sutura lo Podrido crea con la rapidez de un escalofrío heridas nuevas en cuerpos inocentes, abre las que ya existían para que supuren por siempre, o experimenta la unión antinatura de cavidades blandas con cartílagos y sustancias córneas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tanto, he de vivir con el miedo a mi encuentro con Él, lo cual es terrible. Y cuando reviso todos estos nombres y rememoro sus desgracias me doy cuenta de lo débil que soy, de lo fácil que sería que en este mismo instante una sombra tentacular oscureciera la ventana de este estudio o que un soplo venido de ninguna parte apagara esta vela, o que unos pasos se acercaran tras la puerta y se hicieran más fuertes detrás del sillón donde escribo, y una sustancia babosa, sanguinolenta y maloliente goteara sobre el respaldo y su presencia se cerniera sobre mí definitivamente y comenzara a desgarrarme entero procediendo a continuación a coser cada parte con su contraria usando hilos fermentados que me permitieran malvivir en esa nueva configuración el resto de mis días. Lo más terrible es que creo que acabaría estando agradecido a quien experimentó con mi cuerpo (el ser humano se acostumbra a cualquier cosa), al mismo tiempo que crecería dentro de mí el mayor odio imaginable por la vida tal y como la conozco, y no podría derramarlo sobre mí mismo para evitarle más dolor al mundo, sino que tendría que buscar a otros para, a mi vez, desgarrarles las entrañas, esparcirles los flujos y sorber sus sueros, y luego tratar de recomponerlos arbitrariamente obligándoles a palpitar de nuevo y para siempre e incitándoles a buscar a otros para que experimentaran lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás Aquel que Sutura lo Podrido, a quien algunos llaman también el &lt;a href="http://www.cruciforme.com"&gt;Cruciforme&lt;/a&gt; y de otras muchas formas, pretenda crear con sus actos una nueva raza que le dé solaz, seres desgraciados y penosos que se arrastren por siempre por las esquinas no euclídeas del espacio. O quizás, quizás, sólo lo haga porque sí. No merece la pena elucubrar sobre la verdadera esencia de la crueldad, porque puede que sólo haya negrura y vaciedad en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ya es suficiente. La luz que me rodeaba ha palidecido. Las aristas de las cosas son más duras. Los grises han empañado las esquinas de los libros. Es mejor que me levante ahora, vuelva a guardar bajo llave estos cuadernos antiguos, cierre la ventana que bate con el viento y me siente de nuevo junto a la chimenea para volver a apreciar en su justa medida la luz de Realidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que ahora queda de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;embed src="http://jafma.net/scripts_publicos/musicplayer_f6.swf?&amp;autoplay=false&amp;song_url=http://jafma.net/musica_publica/deranged.mp3&amp;b_bgcolor=000000&amp;b_fgcolor=ffffff&amp;b_colors=ffff00,00ff00,ff0000,ff5500&amp;" width="17" height="17" wmode="transparent" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-2426473628789284673?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/2426473628789284673/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=2426473628789284673' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/2426473628789284673'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/2426473628789284673'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/01/xxiii-aquel-que-sutura-lo-podrido.html' title='XXIII) Aquel que Sutura lo Podrido'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-6762870731735228717</id><published>2007-01-12T08:41:00.000+01:00</published><updated>2007-01-12T18:42:14.429+01:00</updated><title type='text'>XXII) El Reino del Frío</title><content type='html'>Nada más llegar te caes, algo duro te corta la pierna, no escuece, del frío, y cuando recuperas la compostura comienza a dolerte todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Casi me haces tropezar -se queja la Reina, refiriéndose en realidad a uno de sus magníficos lobos de la nieve, que ha dado un salto brusco hacia atrás para no golpearse contigo. Ella te ha mirado sólo un instante; sus ojos grises perfectos están ya escudriñando el paisaje blanco y azul como si conociera lo que está ocurriendo en cada rincón de esa eternidad helada y algo de ello le preocupara. Sin embargo sucede todo lo contrario, dada su naturaleza. Es eso precisamente lo que la hace tan terrible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Majestad... -aciertas a decir. Rebuscas entre tus recuerdos, que en este momento están tan rígidos y resbaladizos como el mundo congelado en el que has caído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese calificativo hace que ella se gire un poco hacia ti. Pero no arranca ni un suspiro de sus labios pálidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé... qué me ha traído -enhebras más torpe aún, paradójicamente con intención de dar una imagen digna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ése es tu problema. Aparta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su voz no forma ecos. Su aliento no derrama vapor; ni siquiera es lo suficientemente sustancial como para mover los delicados hilos de su collar albino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los lobos de la nieve se agitan, nerviosos. Obedeces la orden, pues alguno está mostrando ya sus colmillos sucios, y dejas que el trineo siga su camino. La imponente mancha gris y plata se desliza, se aleja; pronto se convierte en una sombra mal dibujada contra los acantilados de hielo, y luego nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabes que la Dama de Invierno, como tú, siempre anda buscando algo en su Reino, recorriéndolo de un extremo a otro sin parar. No hay nada de lo que puedas lamentarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Fue un desprecio lo que te trajo?, elucubras en tu soledad. No. Seguro que algo peor. Has llegado aquí, donde nada puedes sentir más que el dolor de tus huesos, para recuperar un trozo de ti que perdiste. El problema es que no sabes qué es, y si no lo encuentras nunca podrás escapar a menos que te topes por casualidad con alguna Puerta enterrada entre bloques de hielo o, más improbable aún, si hallas en tu deambular un rincón resguardado del viento donde haya podido crecer una raquítica plántula de Flor de Hadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Heriste a alguien? Seguramente. La caída desde Realidad ha sido larga e inesperada, y el golpe terrible, como un cuchillo que penetra. ¿Has ignorado, quizás ridiculizado? ¿Atormentado con tu indiferencia? ¿Abandonado a su suerte? ¿Mostrado su estupidez a alguien innecesariamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo malo del Reino del Frío es que cuando llegas a él lo has perdido todo, incluso tu memoria, y sólo te queda caminar por estas interminables praderas blancas; vagarás entre los riscos translúcidos y atravesarás ventiscas inmisericordes en busca de la salida, pero no esperes una solución rápida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te diré algo importante, pues sé que no puedes oírlo: la salida, de hecho, no se encuentra aquí. Porque el Reino, sus hielos, los riscos, las tormentas, incluso la despiadada Dama y sus lobos, todo eso, es creación tuya: es el vacío que queda cuando tú vacías a alguien. Por tanto, después de un tiempo tendrás que reconocer que la Puerta de salida sólo puede estar en tu interior. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya puedes rezar por que te haya quedado algo cálido dentro para entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/invierno.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-6762870731735228717?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/6762870731735228717/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=6762870731735228717' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/6762870731735228717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/6762870731735228717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/01/xxii-el-reino-del-fro.html' title='XXII) El Reino del Frío'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-8399482351295810919</id><published>2007-01-05T10:08:00.000+01:00</published><updated>2007-01-05T21:50:13.494+01:00</updated><title type='text'>XXI) Tenía un ejército</title><content type='html'>Hace muchos años armé un ejército. Había contemplado los retos a los que me enfrentaba durante un tiempo, y viéndolos inmarcesibles al soplo de mi voluntad adolescente, decidí reunir tropas y pertrechos que me ayudaran a vencerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra el pragmatismo creé a los Guardias de la Llama; a cada uno le cedí una chispa de mi locura, y les doné ropas de colores vivos, cotas erizadas de espolones y garfios del color plateado brillante de mi ingenuidad. Aportaron creatividad, pero era difícil estar seguro de en qué forma interpretarían mis órdenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra la inmutabilidad de las reglas azucé a los Berserkers Epigenéticos, que iban protegidos sólo por pieles gruesas, pues su fuerza radiaba de sus cambiantes cuerpos. Todo a su alrededor era destruido: por aquel entonces estaba convencido de que nada merecía ser obedecido a ciegas salvo que lo decidiera yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra las decepciones di alas a las Monturas Áureas; sin jinetes cargaban contra la oscuridad disipándola como niebla. También modelé a los Golems del Hálito para suplantar a todo aquel enemigo que no coincidiera con mis expectativas, pero eso comenzó pronto a agotarme, pues tales contrincantes eran abundantes.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Contra la crueldad me construí castillos de recias murallas, y dentro de ellas, otras, y así en una sucesión de patios de armas que era difícil de seguir para vistas poco acostumbradas a los interiores. Y en el centro iba a refugiarme cuando las heridas sangraban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra el aburrimiento repartía misiones cada vez más complicadas a los Gemelos Cancilleres, que siempre confrontaban lo opuesto antes de llegar a una decisión, y así pasaban el rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra la desgana sustituí a los caballos por tigres de dientes de sable (mucho más nerviosos). Contra la estupidez de mis enemigos obligué a mis soldados a ser igualmente estúpidos, pero me reservé un frasco de sarcasmo del que más tarde pudieran beber. Contra la necedad y el orgullo de poseerla tallé risas silenciosas en el aire. Contra la prepotencia calcé las Botas de Ogro y traté de pisotear con fuerza a los prepotentes. Contra el desprecio me iba a librar batalla a otra parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve así mucho tiempo. Feroces enfrentamientos se sucedieron en los Territorios de Dentro, alguna escaramuza en las Fronteras, y un cierto número de &lt;i&gt;razzias&lt;/i&gt; fueron ordenadas que me llevaron a descubrir nuevas tierras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de decir ahora que nada de eso fue suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, los Guardias de la Llama fueron agotando su chispa (aunque los rescoldos quedaron). Fui poniendo bozales a los Berserker porque descubrí lo fácil que es destruir, construir es lo difícil. Guardé en uno de mis castillos (el único que me permití conservar) a las Monturas Áureas, rerservándomelas para cuando de verdad las necesitara. Deshice a los Golems del Hálito al descubrir las terribles consecuencias de engañarse a uno mismo. Dejé de dar misiones a los Cancilleres, pues conseguí multitud de cosas por las que interesarme en cada momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo demás también lo apacigüé o lo olvidé en cuanto comencé a preocuparme verdaderamente por otra gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda fue una derrota de extrañas consecuencias, ya que no hubo vencidos: nada de aquello contra lo que lucharon mis ejércitos dejó de estar ahí, ni siquiera yo. La lección más importante que me enseñó Realidad es que, desde su interior, sólo existe ella; no va a dejar de estar por poco que se la acepte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ahora mi gran batalla consiste en buscar, con humildad y paciencia y la ayuda de quien me quiere, algunas Puertas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás eso sea como el deseo de juventud de un viejo, pero tengo gran estima por este capricho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/demonio.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-8399482351295810919?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/8399482351295810919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=8399482351295810919' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/8399482351295810919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/8399482351295810919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2007/01/xxi-tena-un-ejrcito.html' title='XXI) Tenía un ejército'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-1013916607978410596</id><published>2006-12-29T10:13:00.000+01:00</published><updated>2006-12-29T16:21:46.972+01:00</updated><title type='text'>XX) Antiguos manuscritos de Samarcanda</title><content type='html'>Se oye hablar de ellos, pero persiste la inseguridad de que hayan existido alguna vez. Quien se refiere a esas resmas misteriosas las menciona en voz baja, no por aprensión de dar a conocer lo prohibido, sino más bien porque el propio contenido de esos documentos sólo puede revelarse de esa manera: casi en silencio, rozando la no revelación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues los manuscritos hablan (quedamente). Entre sus arabescos de más de dos mil años se entrecruzan conversaciones y monólogos, alabanzas a seres muy amados, estrepitosos odios hechos voz (pues nunca violencia física), alianzas y descubrimientos, de un mundo que ya no existe, nadie sabe muy bien por qué razón, pero que indudablemente se perdió cuando las personas decidieron recluirse entre los muros de Realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que la primera vez que uno los toma en sus manos no entiende lo que está escrito. Eso es natural: no sólo emplean lenguas largo tiempo olvidadas, sino que la conexión necesaria entre ojos y boca (aunque la boca no se mueva) que se ha de producir cuando se lee algo para realmente leerlo y comprenderlo, se ve entorpecida aquí. Como si esa escritura llevara consigo la carga de lo que cuenta: pues narra la Llegada del Silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los manuscritos hablan, cuando se les deja suficiente respeto y cariño, de boca de quienes lo hicieron en los albores del tiempo, mucho, mucho antes de que los escritos fueran escondidos en Samarcanda, mucho, mucho antes de que fueran, de hecho, escritos, y mucho, mucho antes de que quienes pueblan sus páginas dejaran de pronunciar palabras, o al menos, dejaran de hacerlo para nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez superadas las primeras barreras, lo que lleva décadas de estudio según los pocos que reconocen haberlos encontrado, un suave murmullo toma forma en la cabeza del lector. En el aire que corre entre sus versículos, que comienza a cargarse de especias y humedad, se dibujan con trazos impetuosos las conversaciones que entrecruzaban grandes felinos mientras recorrían las selvas. Comienzan a flotar, mucho más cantarinas, las voces de las especies arbóreas de pájaros, poniéndose siempre de acuerdo sobre lo superficial (ya que nada, nunca, les ha preocupado especialmente). Las disculpas por existir de los pequeños mamíferos se esconden en los rincones de las frases, siempre ocultándose para no ser devorados (aún llevamos esa carga en forma de complejo de inferioridad; es lo que nos hace destruir el mundo). El bello lenguaje de los elefantes, tanto tiempo cultivado, en el que cada palabra contiene tantos conocimientos como el más voluminoso de nuestros tratados, comba las hojas cuando se pasan y hace muy fatigoso el seguir durante largo tiempo la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/animales.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Estos efectos no tienen relación con otros ya &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/09/vii-de-una-indigestin_30.html"&gt;mencionados&lt;/a&gt; sobre la &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/12/xix-la-puerta-de-la-duermevela-ii.html"&gt;duermevela&lt;/a&gt;. Son testimonios (la mayoría de ellos tan bellos como casuales, tan cautivadores como cotidianos) de innumerables seres que una vez, realmente, hablaron. Antes de que nosotros siquiera soñáramos con hacerlo. Antes, en realidad, de que siquiera pudiéramos soñar. Nos engañamos al pensar que esos seres perdieron su don. Más bien fuimos nosotros quienes, cuando tuvimos suficiente poder, se lo quitamos de la peor manera: ignorándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguien piensa que eso nos salió gratis, se engaña doblemente: en el proceso también perdimos la capacidad de entendernos. Ya no podemos tocar la piel de alguien y saber cómo se siente todo su cuerpo; también se nos negó (nos negamos a nosotros mismos) la capacidad de sufrir por dentro de la misma manera que aquel que sufre. Unos dicen que un dios vengativo nos castigó con nuestros lenguajes: remedos toscos y vacíos de lo que una vez envidiamos, que no sólo son incapaces de permitir el entendimiento sino que es inútil pretender que sirvan para tal cosa, pues fueron creados como mera distracción. Otros, de mejor corazón, dicen que un dios piadoso nos concedió a cambio de aquella pérdida el amor, pero incluso tan poderosa arma sólo sirve en contadas ocasiones y con determinadas personas. Ya no podemos compartirlo todo, siempre, con todos, porque decidimos negar el bien más precioso que se les había concedido a otros. Todo tiene consecuencias, y las de la envidia son las más amargas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el castigo definitivo para nuestra especie sería que hubieran desaparecido realmente los manuscritos de Samarcanda. Supondría que ni siquiera nos está permitido el arrepentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso algunos aún creemos que un día podremos encontrarlos allá en la Ciudad Gema, quizás escondidos en alguna grieta cerca de algún campo de labranza, en un arcón donde jóvenes danzantes guardan sus antiguas ropas, en el puestecillo de un mercado, ignorados incluso por quien vende tal mercancía, o quién sabe, envueltos en finas sedas y enterrados en una tumba inmemorial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alimentamos esta llama con nuestros anhelos, aunque sólo sea con la esperanza de solazarnos en lo que una vez fue y ya nunca más.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-1013916607978410596?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/1013916607978410596/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=1013916607978410596' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/1013916607978410596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/1013916607978410596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/12/xx-antiguos-manuscritos-de-samarcanda.html' title='XX) Antiguos manuscritos de Samarcanda'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-5348832993924496882</id><published>2006-12-22T12:25:00.000+01:00</published><updated>2006-12-22T18:37:55.541+01:00</updated><title type='text'>XIX) La Puerta de la Duermevela (II)</title><content type='html'>-¡Hola! ¿Acaso sería posible que me alojara en el hueco que formáis entre esa mano con la que soléis escribir tan graciosamente y esas tapas carmesíes?&lt;br /&gt;-Oh. Me temo que ahora mismo estaba medio dormido, y además...&lt;br /&gt;-¡Gracias! ¡Muy amable!&lt;br /&gt;-Iba a decir que me produce alergia el pelo de gato, pero ya veo que estás dispuesto a insistir.&lt;br /&gt;-Vuestro pesar se debe sin duda a la carencia de garbo y prestancia de los gatos con quien os rozáis. Sin embargo, un miembro de mi clase no suele provocar efectos tan vulgares, por no decir poco enriquecedores para el espíritu.&lt;br /&gt;-Si tú lo dices... ¿De qué estabas huyendo?&lt;br /&gt;-¡Señor! Rogaría no asociarais en voz alta tal clase de actos humillantes a este nobilísimo gato. &lt;br /&gt;-Pero es que te veo demasiado... ¿cómo diría yo...? Acurrucado, sí. Por no hablar del insistente temblor. Tranquilízate, así de encogido nadie te podrá considerar más que una mancha oscura entre mis ropas.&lt;br /&gt;-Se está cómodo aquí, sí.&lt;br /&gt;-¿Te estaban persiguiendo los niños?&lt;br /&gt;-No... aún. Ahora deben estar disparándose agua congelada a la cara, con poca fortuna ya que ninguno sufrirá más de un leve enrojecimiento; o quizás tratan de robar una zanahoria bien grande para la nariz de esa cosa de nieve que montan en el patio de atrás. &lt;br /&gt;-Entonces no entiendo tu nerviosismo.&lt;br /&gt;-¡Nerviosismo! ¡Aséptica descripción para lo que acontece, señor! La simpleza del término no guarda relación alguna con la relevancia de los acontecimientos que podría narraros, de hallar unos minutos más de calor entre vuestras ropas.&lt;br /&gt;-Cosa que sin duda no tardará en producirse...&lt;br /&gt;-Cierto, ya me siento algo mejor...&lt;br /&gt;-Eso es estupendo.&lt;br /&gt;-...Y como por la vaciedad de esas páginas no termino de comprender el verdadero motivo por el que estabais agarrado al lápiz, seguramente podría compartir con vos alguna de mis cuitas.&lt;br /&gt;-Ya lo imaginaba. ¿No te importará que lo vaya escribiendo?&lt;br /&gt;-Claro, cada cual encuentra la inspiración donde puede. &lt;br /&gt;-Escucha: se empiezan a oír los gritos de los niños cerca.&lt;br /&gt;-Entonces debo apresurarme a transmitiros lo esencial de la historia, ya que correríamos el riesgo de que se perdiera para siempre mientras me arrojan por encima del muro del vecino cogiéndome del rabo, y sería imperdonable.&lt;br /&gt;-¿Cogerte del rabo?&lt;br /&gt;-No, a eso ya estoy bastante acostumbrado. Incluso llego a trazar parábolas de una precisión exquisita. Me refería a que se olvidaran las verdaderas causas de tal comportamiento criminal. Aunque si me encontrara al otro lado del muro con que el vecino está departiendo con sus azadas se produciría también una situación imperdonable (desde su punto de vista), ya que se irrita sobremanera cuando le interrumpen en esos momentos íntimos.&lt;br /&gt;-Está bien. Comienza pues y yo anotaré. Mmm. Creo que lo titularé... La Puerta de la Duermevela (II)&lt;br /&gt;-Prodigiosa imaginación la vuestra.&lt;br /&gt;-Muy bien... a ver que lo subraye... ¡Ya está!&lt;br /&gt;-Bien, no os canséis antes de tiempo, que la historia no es corta. Lo que voy a narraros sucedió ayer. Me hallaba yo en el borde del tejado, allí donde se balancea aquella teja que no os habéis animado a arreglar desde que se rompió hace más de veinte años. &lt;br /&gt;-¿¡Los gatos vivís tanto tiempo!?&lt;br /&gt;-Lo de la teja es una historia que se transmite de padres a hijos en mi familia. ¿Me permitís continuar?  &lt;br /&gt;-Perdona.&lt;br /&gt;-Como trataba de decir, me hallaba bajo la única luz de las estrellas, solazándome en esos momentos de paz y oscuridad que sólo estropean las miríadas de luces navideñas que los humanos de este barrio se empeñan en colgar de árboles, porches y torres, cuando un ruido me sobresaltó. Mi primera reacción fue asomarme por la ventana por si aquel ruido tenía relación con que se encendiera la luz del salón, síntoma inequívoco de vuestro súbito traslado (involuntario, desde luego) desde el dormitorio al sofá, pero ayer el amor humano seguía sus cauces más prosaicos (de lo cual no me congratulo demasiado, ya sabéis los problemas que puedo tener con vuestra descendencia más joven). Intrigado pues por si se trataba de un intento de hurto o quizás únicamente del crujido de alguna viga vieja, me dirigí al otro lado de la casa, junto a la chimenea, ya que, por otra parte, empezaba a hacer frío incluso vestido con este mullido pelaje, y como a los de mi familia no les está permitido entrar en vuestro hogar a refugiarse de las inclemencias meteorológicas...&lt;br /&gt;-¡Espera! ¡No me digas que encontraste a alguien husmeando!&lt;br /&gt;-No sabría cómo decíroslo para no alteraros, pero en ocasiones la verdad no entiende de emociones, así que os lo contaré tal y como sucedió: sí, había &lt;i&gt;alguien&lt;/i&gt;, pero no husmeando, sino humeando. El problema es que acababa de salir del conducto por el que habitualmente sólo se expulsa humo, así que tenía el rostro y las ropas algo estropeados y era difícil establecer completamente su identidad. Pero era, sin duda, alguien que humeaba.&lt;br /&gt;-Me dejas en ascuas.&lt;br /&gt;-Vos y yo terminaremos por simpatizar, porque, efectivamente, así mismo me quedé en aquel momento. La intriga había dado paso a la necesidad de conocimiento (la prognosis no es una habilidad de la que disfrute mi especie), así que ni corto ni perezoso me dirigí a aquel rostro perfectamente camuflado para confundirse con la más oscura especie de hollín, y le dije: "Oídme, vos, el del complejo de chimenea, ¿os importaría identificaros, y si no es mucha molestia, compartir con un habitual de esta residencia familiar vuestras inmediatas intenciones?". Coincidiréis conmigo en que empleé la mezcla adecuada de exigencia, amabilidad y rigor que requerían las circunstancias. Pues bien, ¿pensáis que aquel... &lt;i&gt;alguien&lt;/i&gt; trató, aunque fuera someramente, de satisfacer mis demandas? No señor. Ni siquiera me dedicó más de una mirada fugaz, como si estuviera tan acostumbrado a hablar con gatos como a zamparse un plato de gachas. Simplemente terminó de sacar su rechoncho abdomen del cañón y me dijo: "Chico, me vienes como anillo al dedo, Rudolph ha cogido un constipado en el último momento". No entraré en detalles escabrosos acerca de lo que sucedió justo a continuación; simplemente os diré que mi rabo aún se resiente del tirón, y que poco después me hallaba engarzado a una guarnición (sorprendentemente de mi talla) unida a un tirante del que colgaban otros ocho miembros del reino animal, con más volumen y sobre todo más cuernos que yo, y que terminaba en algo que no podría describir más que como una gran cacerola marrón con dos cuchillas pegadas debajo, la que a su vez aplastaba con su peso el individuo asalta chimeneas. "¡Ni siquiera habéis sido tan amable de presentaros!", le espeté en aquella comprometida situación, pues tal era mi rabia que mi razón había renunciado a superarla. Entonces dijo algo que pareció sonar como "Nicolás", y mencionó detalles no demasiado comprensibles sobre su ascendencia turca. No soy muy ducho en geografía, pero eso me sonaba como a país del Este, y como me conocéis aprensivo, en seguida lo relacioné con algunos problemas de violación de la propiedad privada (lo cual, de hecho, era lo que había sucedido). Más alterado de lo que suelo, pero menos rabioso, y sobre todo, consciente de lo que podría pasar si osaba enfrentarme a un ladrón con entrenamiento militar y quizás con alguna dosis etílica de más, le dije empleando el tono más suave de voz que encontré: "Si sois tan amable, dudo mucho de que mi cuerpo pueda ejercer una capacidad de tracción suficiente para...". Os podéis imaginar ya que mi queja fue inútil. En pocos segundos estábamos de camino hacia su siguiente objetivo.&lt;br /&gt;-No querría que te molestaras, pero... ¿estás seguro de que todo esto que me cuentas no lo has soñado?&lt;br /&gt;-No os podéis imaginar lo que esa duda llega a ofenderme.&lt;br /&gt;-Bueno, en cualquier caso no te importará si lo retoco un poco aquí y allá, para darle más verosimilitud.&lt;br /&gt;-Si no os importa a vos que use mi método preferido para mantener a raya el ritmo cardíaco: consideraré tanto vuestra ofensa previa como vuestras habilidades literarias inexistentes.&lt;br /&gt;-Intenta resumir de todas formas. Creo que al lápiz no le queda mucha punta, tendría que levantarme a por otro.&lt;br /&gt;-Bien. Como iba diciendo, nos hallábamos de camino hacia otra chimenea, donde seguramente aquel individuo malcarado haría de nuevo de las suyas. Yo me sentía con el deber moral de impedir más atropellos de ese tipo, aunque también sentía otras cosas con igual o mayor intensidad dentro de mi cuerpo, así que realmente me costó un buen rato de meditación tomar una decisión.&lt;br /&gt;-Y optaste por salvar el pellejo.&lt;br /&gt;-Por descontado. Tened en cuenta que aquel loco nos llevaba a todos en volandas por encima de árboles y edificios, estos últimos con sus veletas puntiagudas y aquéllos con ramas espinosas y traicioneras. No pensaréis que podía permitirme elucubrar mucho más mientras encogía pies y panza para evitar quedar ensartado. &lt;br /&gt;-Claro, te comprendo perfectamente.&lt;br /&gt;-El caso es que los que se revelaron como compañeros de infortunio (Donner, Blitcher, Cometa y demás cornudos) me apoyaban, pues aunque ellos ya se sentían acostumbrados a esa situación y afortunadamente sólo la sufrían una vez al año, entendían que para un recién llegado el trauma no podía ser el mismo.&lt;br /&gt;-Y te ayudaron a escapar.&lt;br /&gt;-Realmente no: me explicaron amablemente que su ración de comida era estrictamente proporcional a su obediencia y lealtad, cosa que yo no podía más que comprender, tras lo cual lo que sí hicieron fue darme indicaciones en voz baja de dónde tenía que morder y qué correaje tenía que sufrir el ataque de mis afiladas uñas, ya que yo ya tenía bastante con estar pendiente de no hacerme uno con los elementos del paisaje. Fue difícil: de hecho al señor Nicolás le dio tiempo a hacer un par de paradas más, de dudosa legalidad, antes de que consiguiera mis objetivos. Pero finalmente, mientras sobrevolábamos un parque (de muy altos olmos, ay), conseguí librarme de la guarnición y, haciendo uso de mi tercera vida, recuperarme de un muy salvaje aterrizaje. &lt;br /&gt;-Qué alivio. Me imagino que correrías a esconderte por si el que tú llamas Nicolás decidía perseguirte.&lt;br /&gt;-Erráis de nuevo, aunque aprecio vuestro insistente interés en mis reacciones primarias. En realidad corrí a esconderme, sí, pero por el riesgo evidente de que me alcanzara algún resto de aquel objeto volante: El bueno de Blitcher, que no me había indicado del todo bien el punto donde apuntar mis zarpas (luego he llegado a pensar que quizás la esencia etílica que se adivinaba en el aliento de su amo no se derramaba en un sólo gaznate), había conseguido que desgarrara el tirante, lo que había desenganchado súbitamente a tres de los animales y cambiado fatalmente la trayectoria de la cacerola marrón, que ahora se precipitaba contra una rocalla cercana.&lt;br /&gt;-Me dejas sin palabras.&lt;br /&gt;-Adivino que igualmente tuvo que quedarse Nicolás. En fin. Yo tenía bastante con salir corriendo de allí (tened en cuenta la lejanía a la que me encontraba de mi hogar, al que había llegado realmente a añorar en tan corto intervalo de tiempo). Así que traté de encontrar mi camino de vuelta, lo que me costó el resto de la noche, y al final llegué y os encontré a vos, con quien decidí descansar de estos acontecimientos, terribles para un gato de mi abolengo.&lt;br /&gt;-Bueno, está bien. Ahora comprendo tu miedo y tu necesidad de esconderte.&lt;br /&gt;-Me temo que no, señor.&lt;br /&gt;-¿Cómo dices?&lt;br /&gt;-Pensáis, si no me equivoco, que me hallo aquí arrebujado para ocultarme de un indeseable gordo vestido de rojo con la cara manchada de camuflaje de hollín (y a estas alturas llena de cicatrices), que estaría dispuesto a componer cualquier clase de receta culinaria conmigo. Pero nada más allá de mis miedos y preocupaciones.&lt;br /&gt;-Sácame de mi ignorancia entonces, te lo ruego.&lt;br /&gt;-Tened en cuenta que este barrio tiene muchos niños.&lt;br /&gt;-¿Y...?&lt;br /&gt;-Todos con grandes conocimientos sobre cómo torturar a los de mi especie.&lt;br /&gt;-No lo dudo, pero no sé a dónde quieres ir a parar.&lt;br /&gt;-¡Miao! Realmente me abruma vuestra falta de sagacidad... ¿Cuántos regalos creéis que se quedaron sin repartir por culpa del error de ese inconsciente de Blitcher? ¿Y qué pasa cuando un montón de niños se aburren sin sus regalos y salen a la calle? Os aseguro que no os gustaría ser gato en tal situación, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/gatonavidad.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-5348832993924496882?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/5348832993924496882/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=5348832993924496882' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/5348832993924496882'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/5348832993924496882'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/12/xix-la-puerta-de-la-duermevela-ii.html' title='XIX) La Puerta de la Duermevela (II)'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-6338372892708364676</id><published>2006-12-16T11:28:00.000+01:00</published><updated>2006-12-16T14:00:13.074+01:00</updated><title type='text'>XVIII) Las preguntas son más que las respuestas</title><content type='html'>Algunas de las preguntas fundamentales de todo investigador de Irrealidad son las siguientes: ¿Qué es lo que hace que un conjunto de órganos viscosos, inútiles por sí solos, se pongan de acuerdo para que su contenedor viva, se mueva, se alimente, defeque, ame, odie, y especialmente, entienda lo que hay en estos cuadernos? ¿Qué provoca que un sutil pulso de más, un latido de menos, una sensación súbitamente amplificada, un ritmo cambiado de las vísceras, nos haga comprender las cosas del mundo de forma diferente? ¿Qué nos permite extender &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/12/xvii-hilos-de-dolor-y-vida.html"&gt;redes invisibles&lt;/a&gt; entre nosotros? ¿Qué hace que podamos amar una palabra o un árbol, o quizás una mirada o la forma de unos labios? ¿Qué nos faculta para captar el brillo de un sarcasmo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las que les interesan a quienes estudian las Puertas son: ¿Somos quizás una Irrealidad más, inmersa en muchas otras, conectadas entre sí por infinitas Puertas que no son fronteras sino puentes? ¿Son esas Puertas de otro material distinto de sincronías de pensamientos, sentimientos encontrados en el momento justo, o fugaces formas de luz formadas por los cruces de amores, desamores, intenciones y deseos? ¿Podemos, de hecho (y ésta es una de las que más les preocupan), desde una perspectiva empotrada en Irrealidad, estudiar algo más grande que nosotros, y que nos contiene?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos investigadores van a los orígenes en su búsqueda de respuestas: ¿Pudimos ser construidos de tal manera, con tal maña, sin omitir un engranaje, un ligamento, un fluido, que sólo de esa precisa forma pudieran surgir seres conscientes de los umbrales mágicos? ¿En ese caso, quién fue? ¿Cuándo? ¿Existía el &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/09/iv-esperar-lo-irreal.html"&gt;Señor Tiempo&lt;/a&gt; entonces? ¿Fue acaso él quién nos hizo? ¿O quizás es sólo un espectador que arrastra las cadenas del devenir para todos, tanto si son conscientes de Irrealidad como si no? ¿O quizás es el creador de todo, indiferentemente de si pertenece a Irrealidad o no, y por tanto no fue quien produjo nuestra conciencia de las Fronteras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros proponen teorías: ¿Puede ser esto una existencia circular, en la que en algún momento del porvenir crucemos definitivamente un &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/11/xii-tus-venas-inoxidables.html"&gt;Umbral&lt;/a&gt; que nos deje de nuevo en el principio?  ¿O es que acaso sólo somos el sueño de alguien? ¿Es todo una simple ilusión creativa y nuestra existencia es tan llana como nuestros sentidos físicos informan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hay que proponen teorías sobre teorías: ¿Cómo puede ser Irrealidad algo? ¿No es cierto que todo cambia continuamente y por tanto lo que ahora percibimos como circular mañana será lineal, lo que creemos en un momento dado como el sueño de alguien dentro de un rato no quedará más que en una sonrisa torcida y una reprimenda interior por nuestra propia ingenuidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hay mucho más sencillos, por supuesto: ¿Cómo puedo acceder a las Puertas? ¿Cómo saciar este deseo de vivir plenamente, sin los límites duros de Realidad? ¿Me acompañarás en el camino? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas estas preguntas, como las Puertas, como Irrealidad, como Realidad (sean o no la misma cosa), como los sueños, como las ilusiones, los amores, los odios, los hilos que nos unen, las emociones y los sentimientos, los pareceres, las intenciones, las discusiones y las reconciliaciones, las opiniones, los afectos, los daños, se pueden resumir en una sóla (aunque la terminología varíe para evitar molestar a unos u otros): &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué nos dota de ánima?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="330" width="400"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/EcKQneIxOJI"&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/EcKQneIxOJI" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="330" width="400"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-6338372892708364676?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/6338372892708364676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=6338372892708364676' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/6338372892708364676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/6338372892708364676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/12/xviii-las-preguntas-son-ms-que-las.html' title='XVIII) Las preguntas son más que las respuestas'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-116565749719302381</id><published>2006-12-09T10:32:00.000+01:00</published><updated>2006-12-09T10:45:33.216+01:00</updated><title type='text'>XVII) Hilos de dolor y vida</title><content type='html'>Observen. Pero no así, con los ojos; es otro tipo de sentido el que deben despertar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Han visto esas mariposas entretejiendo sus vuelos? ¿Han sido capaces de intuir algo mayor que los dos insectos flotando como papel en las leves convecciones?  ¿Quizás cuando se acercan, en el modo de evitarse sin evitarse, cuando una se esfuerza en subir para que la otra descienda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observen. No aparten su atención ahora que han podido sentir vagamente la presencia de lo Irreal que no se ve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ven las ramas de esos árboles intercambiando mensajes por polen, hojas secas por roces imprevistos, entrelazando las raíces justas para un justo reparto y una presencia cercana entre los de su especie?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observen. Ya casi, casi lo tienen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Esos dos fieles perros, que lloran si uno se va o ríen (ladran) al reencontrarse? ¿Qué clase de cuerda los une que puede estirarse tanto sin romperse pero al mismo tiempo es tan delicada que ni se percibe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obsérvense ahora ustedes mismos. Observen sus ausencias mutuas, y cómo éstas se llenan puesto que no hay nada, ni siquiera ausencia, sin una suerte de presencia de lo ausente. Observen el diálogo silencioso de sus miradas, el intercambio de sentires, las sintonías que forman sus estados de ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observen qué pasa cuando uno de ustedes falta (no, ya les he dicho que no miren con los ojos; es otro tipo de sentido el que debe haber despertado ya). Obsérvense por dentro y dénse cuenta de la telaraña que oscila entre ustedes, enlazando sus emociones con hilos hechos de dolor y placer, de confianzas e incluso traiciones. Esas redes invisibles que les unen, que existen incluso cuando ustedes se alejan, son las que les hacen vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues ustedes viven cuando alguien querido se va y les duele (es la red que se resiente). Viven cuando regresa alguien que ha sufrido (es la red la que hace que ustedes también sufran). Viven cuando se acercan a alguien desconocido y comienza a tejerse un nuevo hilo que les unirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son prisioneros de sus redes. Nada les causa más dolor que una rotura, nada más incierto que un empalme mal terminado, nada más poderoso que un hilo invisible que une mundos diferentes y existencias incompatibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observen bien ahora que son capaces de sentir la red que ustedes mismos forman. ¿Ven lo ocupados que están todos negando su existencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque les duele. Porque están atrapados. Porque el cariño que teje los hilos es el dolor cuando se rompen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de una buena vez, acepten lo que realmente son.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-116565749719302381?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/116565749719302381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=116565749719302381' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116565749719302381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116565749719302381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/12/xvii-hilos-de-dolor-y-vida.html' title='XVII) Hilos de dolor y vida'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-116496418891798909</id><published>2006-12-01T10:09:00.000+01:00</published><updated>2006-12-01T10:33:48.593+01:00</updated><title type='text'>XVI) El caso del Umbral de Ébano</title><content type='html'>No siempre se pueden percibir las distorsiones del mundo simplemente relajando los sentidos. Aquella fría noche, por ejemplo, fue el perfecto paradigma de una investigación en Irrealidad que se complica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://jafma.net/imagenes_publicas/bogart.gif"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0   10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand; border:0" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/bogart.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;Había quedado con Rachelle en la esquina de la cuarta con la séptima, frente a un bar de mala muerte que andaba tan escaso de iluminación como de parroquianos. La esperaba bajo la pobre luz de una farola, un tipo solitario presa de un desengaño esperando a estar de nuevo lo bastante sobrio para ir a buscar más alcohol, pensaría (no muy descaminadamente) cualquiera que pasara por allí cerca. Hacía frío, y ése parecía ser el motivo de que me hubiera subido el cuello de la gabardina hacía un rato, pero la verdadera razón era que no quería que nadie me relacionara con Rachelle. Ella ya tenía bastantes problemas como para que se supiera que andaba mezclada con alguien como yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se consumieron un par de pitillos entre mis dedos antes de que apareciera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando lo hizo, su aliento me calentó el rostro de repente, aunque había tenido oportunidad de entretenerme en sus andares a lo largo de los diez metros que me separaban del borde de la niebla. Fue como si su figura de talle ajustado, movimientos sinuosos (pero no lo suficiente como para confundirla con una mujer de peor reputación), manos enfundadas en los bolsillos y pelo ondulado y más negro que el cañón de un revólver no fuera la que se encontraba ahora respirando a mi lado con dulce aliento; como si aquélla fuera una aparición irreal y ésta hubiera descendido directamente desde el infierno o el purgatorio de un salto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/bacall.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;-¿Vamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rachelle nunca preguntaba para llegar a un acuerdo, así que me apresuré a seguirla. Pasamos de largo el bar, cuyo dueño nos miró curioso durante un instante antes de volver a secar. Caminamos luego por la acera iluminados por círculos tristes de luz que se sucedían uno tras otro. Después de un rato la niebla hizo difícil que me localizara en aquella parte de la ciudad, aunque hacía grandes esfuerzos examinando la forma de las ventanas o el color de las casas... Justo cuando renuncié a ello definitivamente nos adentramos en una calle especialmente solitaria, sin más luces que la muy difusa de la luna llena; luego un callejón (insistí entonces en andar junto a ella con el arma fuertemente apretada en el bolsillo, y me lo permitió sin decir nada; pude oler su colonia cara), y de pronto estábamos frente a una puerta desvencijada que había sido pacientemente atacada por el óxido durante décadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://jafma.net/imagenes_publicas/puertaoxidada.gif"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0   10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand; border:0" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/puertaoxidada.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;Con toda naturalidad, aquella princesa de los barrios altos empujó la puerta y desapareció en un fundido en negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiré hondo. Di un paso hacia adentro y me quedé quieto. Esperé a que los ojos se me acostumbraran. Me percaté entonces de que tenía los oídos embotados, como si hubiera entrado en una celda acolchada; sólo mi corazón hacía sentir su presencia a base de dolorosos golpes contra mis costillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando lo negro se hizo gris volví a distinguirla a varios pasos de mí, quieta, con la cabeza ligeramente ladeada. Supuse que esperándome, aunque con Rachelle hasta una nimia predicción como aquélla era una suposición atrevida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerqué. Me dio la impresión de que se arremolinaba la niebla a mi alrededor (se había colado por la puerta) y de que eso entorpecía mi avance. Mi corazón latió aún más fuerte, y rápido, y me sentí un poco mareado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espero que nadie sepa que estamos aquí -amenacé con la voz ronca al llegar junto a ella, mientras examinaba fascinado lo que me había llevado a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ya no te fías de mí, querido? -Sonrió por primera vez, y aunque no terminó de formar el gesto, noté perfectamente que un fruncimiento ligeramente más fuerte de la comisura de sus labios habría sido capaz de desarmar a todo un batallón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nena, ya sabes. De nadie. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me había comenzado a doler bastante una antigua herida de bala en la cadera, y otra menos material, y más honda, pero eso no fue suficiente para suavizar mis palabras. Ella no contestó, como si se hubiera dado cuenta; se quedó quieta, una imagen fija cuyo único objetivo era mantener la maldita sonrisa a la altura adecuada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos, es lo que más deseas -dijo con un deje de hastío (juraría que sin mover los labios). Ni yo mismo estaba seguro de que sus palabras fueran del todo ciertas, pero hicieron que volviera a examinar aquello que se alzaba junto a nosotros con más detenimiento. Estaba aún a medio desempacar, pero se podía cruzar, y se veía que era madera de ébano, la superficie de las jambas y el dintel apenas se distinguían en la oscuridad. Esforcé la vista y distinguí bajorrelieves a todo lo largo, vagos motivos africanos o quizás asiáticos. También algún rastro de tallos gruesos que habían abrazado el material durante siglos mientras había estado hincado en el humus de alguna selva ignota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://jafma.net/imagenes_publicas/puertaebano.gif"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand; border:0" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/puertaebano.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;Era muy alta. Hasta el viejo Bugsy en sus buenos tiempos, pensé para ahuyentar el nerviosismo, cuando me sacaba un par de cabezas, podría pasar por ella con comodidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acaricié el material sólo para cerciorarme de que la Puerta estaba realmente allí, aunque no con eso disipé mis dudas, ni dejé de temblar por dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente la risa de Rachelle, muy delicada, pero igualmente incisiva. Casi apreté el gatillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estás asustado... Dios mío. Nunca creí que pudiera ver así a un tipo duro como tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ignoré o traté de ignorarla, lo que se quedó en un mero no contestar. Sin mirarla del todo, adelanté un pie hacia ese umbral traído de no sabía dónde por alguien poderoso como pago a alguien todavía más poderoso y que no sospechaba lo más mínimo que un pobre diablo como yo, cuya única ventaja había sido conocer a Rachelle antes que él, lo iba a usar primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella me detuvo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabría decir si me sujetó del brazo o simplemente fue su voz cargada de promesas incumplidas y cicatrices mal curadas la que me impidió dar un paso más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me parece que ahora deberías cumplir tu parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miré. Efectivamente, la sonrisa no se había desplazado ni un milímetro en su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Rachelle, no estoy seguro de que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos, querido. Por los viejos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/revolver.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Su propio revólver, una pequeña maravilla plateada que cabría en la palma de una mano  masculina como una caja de rapé pero que en la suya era una extensión perfecta de la porcelana de sus dedos, apuntaba de improviso en el ángulo correcto hacia mi sien. Supe inmediatamente quién de los dos estaba menos dispuesto a disparar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien -acepté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraje del otro bolsillo el pequeño paquete envuelto en papel ahuesado y se lo tendí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Úsalo bien. Podría durarte igual un segundo que toda una vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella tomó la &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/10/x-flor-de-hadas_20.html"&gt;Flor de Hadas&lt;/a&gt;,  rozándome levemente la piel con sus uñas perfectas. La sonrisa se relajó. Los ojos negros dejaron de mirarme a mí. Su pecho se elevó apreciablemente, parecía que le costara respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude evitarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nuestros labios se despegaron después de una eternidad, su revólver aún apuntaba al mismo sitio, como si toda ella se hubiera convertido en estatua de piedra. Me despedí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Suerte, nena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez sentí lástima de la querida del gran jefe del Distrito Oeste, pero no permití que eso diera al traste con todo. Atravesé el Umbral de Ébano como si huyera de un ejército de demonios. A veces creo recordar el eco de un disparo, pero nunca estaré completamente seguro; prefiero pensar que Rachelle se mantuvo allí, quieta, observándome desaparecer sin el consuelo de verme atrapado en su sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparecí inmediatamente en este cuarto dejando a mi espalda la puerta del baño, de la que surgían nubes de vapor. Me puse el batín para cubrir mi desnudez húmeda y encendí la chimenea. Tomé el cuaderno rojo y comencé a garabatear notas sobre una nueva Puerta a Irrealidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-116496418891798909?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/116496418891798909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=116496418891798909' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116496418891798909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116496418891798909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/12/xvi-el-caso-del-umbral-de-bano.html' title='XVI) El caso del Umbral de Ébano'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-116435487435471528</id><published>2006-11-24T08:54:00.000+01:00</published><updated>2006-11-24T09:00:30.653+01:00</updated><title type='text'>XV) Koyaanisqatsi</title><content type='html'>&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;embed src="http://jafma.net/scripts_publicos/musicplayer_f6.swf?&amp;autoplay=false&amp;song_url=http://jafma.net/musica_publica/Koyaanisqatsi2.mp3&amp;b_bgcolor=000000&amp;b_fgcolor=ffffff&amp;b_colors=ffff00,00ff00,ff0000,ff5500&amp;" width="17" height="17" wmode="transparent" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Nadie que no piense por sí mismo puede abrir ninguna Puerta a Irrealidad. Acaso le hagan cruzar alguna (de lo cual apenas será consciente), o quizás intuya su presencia como una vaporosa luminosidad (u oscuridad) donde no debería haber ninguna, pero nunca podrá entrar en el Reino por propia voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por eso que arranco esta hoja del cuaderno rojo y la tiro al suelo: para que cualquiera pueda cogerla, quizás tu mismo, estés versado o no en las Fronteras, seas un individuo o sólo alcances la categoría de órgano de algún ser más complejo. Me permitiré este capricho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque esta hoja describe una puerta que no está hecha del &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/09/vi-la-puerta-de-la-ira.html"&gt;alabastro de la ira&lt;/a&gt;, ni sus jambas se ocultan entre &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/09/v-lo-que-oculta-un-reflejo.html"&gt;malezas de ansia&lt;/a&gt;, ni su sustancia tiene la &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/09/vii-de-una-indigestin_30.html"&gt;levedad de la duermevela&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una puerta de madera, funcional y correctamente barnizada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que crúzala como haces todos los días, pero trata esta vez de poner algo más de atención, si no al umbral, sí a las diferencias entre lo que dejas a tu espalda (¿la serenidad anhelante de un recibidor?, ¿las múltiples promesas de un pasillo?) y el mundo al que te enfrentas con la piel fría y el estómago demasiado caliente y dolorido por el café. Afirma el nudo de tu corbata, aprieta tu presa sobre el asa del maletín negro (tan temprano y ya te empiezan a sudar las manos), y dirígete a tu inerte vehículo, al que le tienes que arrancar una chispa de vida en menos de diez minutos exactamente si te has planificado bien y el tráfico acompaña, de lo que depende tu sueldo. Conduce como todos los demás (hay millones como tú, pero lo más terrible es que parecen estar todos ahí, a tu alrededor) mientras la cabeza se te pierde en los preparativos de una jornada que no te va a dejar sitio para otra cosa. Deja que la niebla negruzca de tanta vacuidad invada tus poros, pero por dentro, y sea la cáscara hueca de un pellejo inflado por ella la que se contorsione entre los despachos repartiendo órdenes e indiferencia en dosis equitativas, cuando no esté ocupado como contenedor de tus instintos depredadores, que han debido quedar bien afilados antes de llegar aquí por la cuenta que te trae aunque los hayas forrado de una suficientemente evidente funda de mentiras y dulce cinismo. Comienza así tu jornada y que no se levante la mirada de la conciencia ni un instante, al menos hasta que el sol caiga (no lo viste alzarse), y sobre todo, sobre todo, no te preguntes nada, amigo, sólo solázate en tu niebla negra y el brillo de tus instintos, y en el orgullo criado a lo largo de tantos años que te hace creer que tu vida es merecedora de tal nombre puesto que es mejor que otras (que no conoces) según una cierta medida metálica o de papel moneda. Y tampoco prestes atención a tu cáscara, ésa que contiene la niebla, ni a ningún cambio arrítmico y preocupante asociado a sus fluidos y sus válvulas, cada vez más enloquecidos pero todos extraños a ti, como si no te incumbieran, porque el más breve tiempo que te distraigas de tus infinitos deberes puede ser fatal, aunque no sabes, claro, para qué puede ser fatal exactamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa así todas y cada una de las horas asignadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vuelvas a casa, ese lugar que es otra realidad que a veces incluso te molesta, es posible que encuentres esta hoja flotando en un charco como diminuta barcaza que lleva el secreto de tu Puerta, la única que puedes atravesar en tu mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dudo que no serás capaz de entender tan densa caligrafía, si es que siquiera te percatas de su presencia allá abajo junto a esos órganos absurdos (debido al desuso) que son tus pies. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suerte, en ese caso, en tu corta vida desprovista de semántica.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-116435487435471528?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/116435487435471528/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=116435487435471528' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116435487435471528'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116435487435471528'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/11/xv-koyaanisqatsi.html' title='XV) Koyaanisqatsi'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-116376408208875729</id><published>2006-11-17T12:36:00.000+01:00</published><updated>2006-11-17T13:03:49.530+01:00</updated><title type='text'>XIV) Los Exteriores Perdidos</title><content type='html'>A veces nos acordamos de lo que éramos antes del neolítico y nos armamos de valor, suspiramos, y decidimos recoger algunos objetos y dejar nuestras casas para marchar a otro lugar. Quizás sólo por un tiempo, o quizás no nos atrevamos a soportar la carga de ningún límite: marchamos entonces para dejar crecer nuevas raíces en nueva tierra donde hallar otros nutrientes. En cualquier caso nos despedimos de nuestro hogar, respiramos hondo, subimos al vagón y nos disponemos a atravesar apaciblemente una frontera de espera, una zona de tensa calma como todas las que separan las intensidades de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que la mayoría de la gente no sabe es que estas fronteras están tan cercanas a Irrealidad que es difícil no sucumbir de una forma u otra a las distorsiones del mundo. Ya se ha escrito en este &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/11/xii-tus-venas-inoxidables.html"&gt;cuaderno&lt;/a&gt; sobre uno de los efectos más extremos. Esta vez mantendremos la calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas personas son levemente conscientes de que cuando viajan, efectivamente, están recorriendo una frontera quebradiza e inestable. Es por ello que se remueven en sus asientos, o hablan más alto, o adquieren espontáneamente una súbita familiaridad con otros viajeros (algo impensable en otra circunstancia); andan de un lado a otro sin encontrar destino a sus desplazamientos, puesto que tienen la certeza de que el único existente está al final del trayecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los verdaderamente sensibles a la cercanía de Irrealidad, sin embargo, se quedan quietos mirando por la ventana, ese umbral que creen de una sóla dirección. Observan el paisaje discurrir hacia atrás mientras imaginan (así se tranquilizan porque sería terrible que tal cosa fuera cierta) que el tren permanece quieto. Se maravillan pues, divertidos, de los ocultos engranajes telúricos que pueden desplazar la epidermis del mundo a tal velocidad. Incluso en las paradas, cuando ese exterior de atrezo se detiene, aún pueden sentirlo moviéndose: los andenes arrastrándose hacia atrás, todo lo que hay fuera deslizándose hacia el origen. Debe ser así, sin duda, puesto que aún no han llegado a destino alguno y sólo los orígenes y los destinos están perfectamente quietos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas personas sienten una especial atracción por ciertas porciones de mundo inalcanzables: los Exteriores Perdidos, parcelas de realidad aisladas del resto. Cuando atraviesan los páramos o los campos inmensos dirigen la vista hacia los pequeños reductos que quedan entre colinas, árboles o caminos, rincones sólo adornados con arbustos, peñascos olvidados durante siglos, y tierras secas o con pequeños charcos que quizás nadie nunca ha pisado. También casas abandonadas en mitad de cultivos infinitos, ya sin sendas que las conecten con nada más. O rocas erguidas orgullosamente en la planicie como túmulos olvidados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al vislumbrar los Exteriores Perdidos sienten algo parecido a un escalofrío; mucho más intenso si es de noche y esos limitados mundos separados de todo lo demás e inaccesibles salvo para observadores como ellos quedan iluminados fugazmente por la luz que sus habitáculos proyectan hacia fuera. Quizás distingan algún movimiento furtivo y oscuro entre los matojos. ¿Animales que están también de paso y han encontrado fortuitamente ese micromundo, o quizás habitantes del mismo, que no conocen nada más que ese rincón, esa Gondolin secreta donde viven sus minúsculas vidas felices y autosuficientes en su ignorancia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy, muy raramente, las personas que son sensibles a los Exteriores Perdidos se convencen definitivamente no sólo de que el mundo de fuera se mueve y ellos están quietos, sino de que en realidad ellos no están haciendo ningún trayecto, ni siquiera espiritual, puesto que muy cerca de sus cuerpos se han llevado un trozo de hogar que les protege de los mundos fríos e inaccesibles: la luz, la calidez del aire, algunas voces desconocidas que tratan temporalmente como amigas, su asiento, sus pertenencias. Se dan cuenta así de que son tan celosos de esos fragmentos de posesión que no estarían dispuestas a cederlos, y de que viajen donde viajen siempre van a acarrear una burbuja protectora, su propia Gondolin. Porque la necesitan. Porque nadie es capaz de arrancar todas y cada una de sus raíces. Porque el que se ve obligado a ello muere como persona ante el deshaucio más absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien se hace plenamente consciente de todo esto comprende realmente el significado de la vulnerabilidad, y puede escuchar a partir de entonces, si se esfuerza, el batir de algunas Puertas de Irrealidad más cerca de lo que había imaginado. Entonces tiembla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/nochetren.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-116376408208875729?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/116376408208875729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=116376408208875729' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116376408208875729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116376408208875729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/11/xiv-los-exteriores-perdidos.html' title='XIV) Los Exteriores Perdidos'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-116316554229410492</id><published>2006-11-10T14:32:00.000+01:00</published><updated>2006-11-17T18:15:17.680+01:00</updated><title type='text'>XIII) Tiempo en los ojos</title><content type='html'>A veces sueño que estoy en otro tiempo y otro lugar, más oscuro que éste; un mundo extraño en el que las noches se tiñen de los colores de tres lunas sobre el azabache y todo es más primitivo y terrible; donde por tanto la muerte se pasea entre la gente a todas horas mientras tremendos estertores sacuden las membranas de la tierra anunciando el despertar de seres inimaginables. Esos sueños son muy intensos y casi siempre logro recordarlos, pero nunca los anoto, pues no son fronteras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hoy me he despertado con una imagen grabada a fuego en el fondo del cráneo, y mi mano se ha extendido hacia el lápiz como si adquiriera vida propia, y yo no he querido detenerla porque no estoy seguro: quizás haya algún significado en esto, después de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He comenzado pues a trazar estas palabras en el cuaderno rojo mientras el sueño se volvía a proyectar en mi cabeza con la nitidez de un navajazo. En él contemplaba cómo yo mismo apartaba una manga ancha de fibras recias y negras para que pudiera observar los canales de unas venas intensamente azules, una muñeca delgadísima y pálida, surcos en la palma que se confundían con cicatrices, y vetas transferidas por el contacto insistente con la madera de un bastón retorcido que siempre llevo. Uñas amarillas y sucias, y largas, acostumbradas a arañar el aire en gestos ampulosos de significado ignoto, muchas veces de amenaza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esa imagen han venido otras: yo alzaba la mirada, y el lugar era oscuro, quizás una taberna mal iluminada por velas aquí y allá. No estoy seguro porque no recuerdo los olores. Había personas, pero no las conocía, o no es importante que las recuerde ahora. Sí las veía mirándome de vez en cuando con recelo, sin atreverse a decirme nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me importó. En ese mundo onírico hace mucho tiempo que dejó de importarme lo que la gente opine de mí. Tosí y me limpié un hilillo de sangre con la manga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sí me importó es lo que pude ver en cada uno de esos rostros. La más mínima arruga adquiría vida: culebreaba desde su nacimiento, se hundía y se extendía. Otras arrugas se iban formando mientras miraba, y profundizaban como si las caras se estuvieran secando enteras ante mí. Y la piel se descolgaba y los ojos dejaban de brillar y si la persona en cuestión estaba hablando podía distinguir algún diente amarilleando en pocos segundos y perdiendo el filo, y quizás podía notar cómo los cabellos se le rizaban lentamente y se encogían y perdían fuerza, adquiriendo una tonalidad pálida y separándose entre sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Da igual que en el sueño haya estado observando a un hombre robusto, a un viejo, a una chica hermosa o a un joven indeciso y deseoso de aventuras. Siempre es lo mismo. Las pieles se encogen como pasas y se pegan a los cráneos como si un cocinero de cabezas los hubiera puesto a fuego lento, hasta que los colores que las velas les arrancan son tan blancos que parecen morados, y aparto la mirada porque no puedo soportarlo más, y sé que es una ilusión pero no vuelvo a observar el mismo sitio para que no vuelva a comenzar todo desde el principio, porque todo comienza desde el principio sin dejar una oportunidad al aliento. Entonces mi trasunto onírico siente un peso en el pecho y tose un par de veces agradeciendo los pocos instantes en que cierra los párpados y sólo puede distinguir manchas rojas y negras imprecisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sueño va terminando cuando vuelvo a observar mi mano delgada, artificialmente avejentada y palpitante, sobre la mesa. Esa mano es capaz de crear magia en ese mundo, pero yo sé que no existe esa magia, ni allí ni en ningún otro lugar: en esa Irrealidad soy una especie de prestidigitador, hago meros trucos que atemorizan a unos y consiguen ahuyentar a muchos. Algunos terribles como estornudos de los dioses, otros sutiles y malvados como el sarcasmo de una mala madre. Pero sólo trucos, al fin y al cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única verdadera magia que conozco se halla tras puertas cotidianas, como estos cuadenos demuestran, y no puede usarse para atacar ni para defender, aunque no por ello es menos terrible. En los sueños de los que estoy escribiendo, esa verdadera magia se muestra en forma de un Señor Tiempo desesperadamente hambriento devorándonos a todos. Cuando tengo esos sueños deseo no despertar, porque me da un miedo terrible abrir los ojos y mirar a la gente real a la cara y ver cómo también su vida se esfuma por todos sus poros, inexorablemente; cómo la juventud que me rodea no es más que una máscara que se caerá. No sólo me asusta darme cuenta de eso, sino perder el sentido de belleza, porque bajo el toque del Señor Tiempo todo es igual, no hay nada mejor que otra cosa, todo se pudrirá de la misma manera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardo un buen rato en convencerme de que se trata sólo de una ilusión efímera (aunque ¿cómo creer eso definitivamente cuando puedo observar el paso de los años todos los días en el espejo?), y de que aquí, en nuestra realidad, el Señor Tiempo camina mucho más despacio y discretamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de despertar definitivamente de uno de esos sueños siempre me sucede lo mismo. Vuelvo a taparme la muñeca cadavérica. Decido que es hora de largarse a un bosque, a un páramo o a una montaña despoblada. Me echo la capucha, empuño el bastón y busco por un instante mi adorada luna negra en el cielo. El frío me hace toser de nuevo. Pequeñas manchas rojas tiñen mi mano cuando me limpio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/ojo.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-116316554229410492?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/116316554229410492/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=116316554229410492' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116316554229410492'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116316554229410492'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/11/xiii-tiempo-en-los-ojos.html' title='XIII) Tiempo en los ojos'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-116274033694969104</id><published>2006-11-05T16:22:00.000+01:00</published><updated>2006-11-05T21:44:02.640+01:00</updated><title type='text'>XII) Tus venas inoxidables</title><content type='html'>Caída de párpados. Leve somnolencia. Abres, de nuevo. Por qué se hacen tan largos los viajes, esas tremendas esperas disfrazadas de anhelo. El paisaje dorado se desliza bajo las ruedas del tren hacia el pasado. El cristal se empaña con tu pausada respiración, pero el vaho no borra las cicatrices que le dejaron tantos niños. Te llevas un dedo insensible a los labios, falto de circulación, sólo para comprobar que aún existe. La charla de los pasajeros va formando un arabesco de frecuencias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un túnel súbito. Se convierte la ventanilla ahora en un espejo negro, quedando conectada temporalmente a todos los demás espejos del mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un rumor de olas parece ser la progenie del traqueteo y del aire acondicionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se han unido varias Puertas de Irrealidad, ¿lo has notado? Coincidencia, y rara; nadie lo percibe a tu alrededor, hay que haber estudiado las fronteras durante mucho tiempo para eso. Incluso a ti te cuesta. Leve somnolencia. Espejos que no reflejan del todo. El sillón, que comienza a murmurar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dedo que se apoyaba en los labios que se apoyaban en el dedo cae fortuitamente sobre tu otro antebrazo, que notas extrañamente cálido, como si no fuera tuyo. Lo acaricias levemente deseando percibir lo que sólo puedes si miras (o tocas) de cerca. Intentas recordar si has tomado alguna forma de flor de hadas durante el trayecto, pero sólo consigues observar ausente cómo evoluciona tu dedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste acaricia tu muñeca, en efecto, pero ante la leve presión se entusiasma un poco más y empieza a presionarla, luego la arruga, levanta una esquina de piel (bajo el carpo) y tira de ella, y lo que palpita debajo se encoge y estira al ritmo de decenas de microtensores que merced a hidráulica cuidadosa y aceites óptimamente refinados mantienen tus extremidades en movimiento. El dedo juega ahora a sobar la piel retirada. Dejas de prestarle atención al colgajo: mucho más interesante la circuitería apenas visible entre los microtensores de tu supramusculatura al descubierto. Te entretienen sus contracciones, que parecen interpretar algo para ti. Incluso crees sentir los fluidos pasar de un nanotubo de conexión a otro. En definitiva: te comportas al descubrir esas visceralidades como si no supieras lo que eres en realidad, pobre ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caída de párpados. Leve somnolencia. Abres, de nuevo, pero ahora te olvidas de tus interiores y miras de nuevo por el cristal ahumado de la ventanilla del hibriporte; primero a las nubes negras que cubren el horizonte (ya no hay nada dorado allí), luego más abajo, a un súbito abismo que se hunde cientos de metros bajo la vertiguía transparente que os conduce. Formulas el deseo de sentir no sólo el mareo lógico de tal visión, sino la caricia del viento (seguramente frío, que quizás así te despierte) en tu rostro. En ese momento la ventanilla se oscurece del todo y comienza a plegarse sobre su marco como crema, sintonizando con tu bulbo raquídeo, y tras ella se traza el destino al que os dirigís, y abres los ojos como platos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hibriporte acelera más de la cuenta a través de la tormenta ahora que os acercáis. La vertiguía parece palpitar debajo, como una espina dorsal del revés, lo que sorprendentemente para ti no causa ningún trauma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento golpea de repente tu osado rostro como si se hubiera olvidado de entrar en escena durante unos segundos. Es fuerte. Y frío. Y húmedo, y te enrojece la piel y te hace parpadear, y lagrimeas, y cierras la nariz pero no puedes, y da todo igual porque nada de eso te despierta hacia ninguna otra irrealidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os acercáis al nexo: una gran puerta. Ya se vislumbran sus jambas inmensas, clavadas en las entrañas del planeta con mastodónticas pezuñas de fibras de aleación semiviva, y que se alzan orgullosas (fue orgullo quien las creó) hasta el dintel que sujetan con dos amarres a modo de garras nudosas que relucen como el aceite. Conforme el hibriporte acelera hacia allí para penetrarlas en inefable orgasmo, las jambas comienzan a recibir la energía de las materias inertes y no tan inertes del núcleo planetario, y a retransmitírsela mutuamente en frecuencias variables a través del dintel, y las chispas comienzan a salpicar como flores, y culebras de electricidad se ionizan sobre la superficie comenzando a sintetizar el plasma en el nexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os arrojáis definitivamente hacia allí. El viento, sin cesar en sus embites, te golpea, te enrojece, te hace llorar, te hace moquear, pero da igual: abres bien los ojos, la nariz y la boca para mirar de cerca, oler de cerca y paladear de cerca lo que esta irrealidad incomprensible que se ha abierto a tu mirada ha creado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un femtosegundo vas a atravesar el Metaumbral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh. Lo que hay al otro lado no se puede anotar aquí, pues crearía graves paradojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ahora contaré hasta diez. Cuando llegue a diez, habrás despertado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="400" height="330"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/XrROiUNwgCM"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/XrROiUNwgCM" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="400" height="330"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-116274033694969104?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/116274033694969104/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=116274033694969104' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116274033694969104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116274033694969104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/11/xii-tus-venas-inoxidables.html' title='XII) Tus venas inoxidables'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-116194348924769222</id><published>2006-10-27T12:04:00.000+02:00</published><updated>2006-10-27T12:04:49.260+02:00</updated><title type='text'>XI) Mirar de cerca</title><content type='html'>En algún momento entre el primer desengaño y la última confianza, el ser ya adulto se olvida de mirar de cerca. Es entonces cuando se pierde el niño y con él la frontera de irrealidad en la que se vivía, y sólo queda lo conocido, lo prosaico y lo insípido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil volver a mirar de cerca con la intensidad que se hacía de niño. Hay que acercarse, sí, hasta casi percibir las fibras de realidad en los bordes de las cosas. Observar, sólo un ejemplo, el baúl de cáñamo detenidamente, y preguntarse (que es tan parte de mirar de cerca como mirar de cerca de preguntarse) por qué esta esquina tiene este diminuto corte y aquella no, y qué pasaría si el corte hubiera sido hecho por el artesano más distraidamente o con otra habilidad. ¡Cuidado! No hay que llegar nunca a la respuesta exacta y verdadera. Se trata, más bien, de forjar hipótesis, sin más reglas que dejarle cierta oportunidad de existencia al misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuántos adultos miran de cerca el suelo por el que pisan (grietas, liliputienses desmoronamientos fruto de quién sabe qué historial de erosiones)? ¿las mesas a las que se sientan (vetas dentro de las vetas de la madera, rugosidades sólo existentes bajo el más sensible e inocente tacto)? ¿los pomos de las puertas (capas y capas de huellas, trazas de calores ausentes)? ¿la unión del grafito y la madera del lápiz (rotunda o quizás no tanto)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirar de cerca también se puede hacer con otros sentidos. Es así que olemos de cerca la última emoción del ser más querido, la súbita agonía del que decidió mal (y se acaba de dar cuenta), o la serenidad de estar en paz con uno mismo y el mundo como un mar calmo en una tarde de primavera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así que podemos tocar más hondo que de costumbre: sentir los poros del otro, estremecernos al pasar sobre una imperfección del rostro que nunca había estado allí, notar que lo que es recto no lo es, o mejor dicho, que la perfección no existe y lo único que nos puede rescatar de tal engaño (urdido por nosotros mismos) es la vuelta a Irrealidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descendemos de musarañas, así que no hablaré mucho de olfato, gusto u oído, puesto que fueron los sentidos que perdieron antes el misterio para diluir incertidumbres; se alejaron, pues, de las Puertas cuando dábamos nuestros primeros pasos hacia Realidad. Sólo diré que a veces, al afilar nuestra atención, es posible percibir un crujido detrás de un espejo, o la semilla de la ira en un condimento, o se nos desgarra el corazón al aspirar un aroma, y que ninguno de esos efectos es del todo achacable a la red de razonamientos que nos empeñamos en tejer. De hecho, el día que esos razonamientos nos permitan el conocimiento pleno, todas las Puertas de Irrealidad golpearán contra sus jambas por última vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es posible conocer qué mundo nos rodeará entonces, cuando ya nadie mire de cerca. Seguro: uno en el que este cuaderno de campo no tendrá explicación alguna.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-116194348924769222?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/116194348924769222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=116194348924769222' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116194348924769222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116194348924769222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/10/xi-mirar-de-cerca_27.html' title='XI) Mirar de cerca'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-116133264842257778</id><published>2006-10-20T10:24:00.000+02:00</published><updated>2006-10-20T11:17:15.133+02:00</updated><title type='text'>X) Flor de Hadas</title><content type='html'>Sí, por qué no. Lo explicaré aquí a pesar de mi estado. Apretaré con fuerza el lápiz. Agarraré entre los espasmos de mi mandíbula el cuaderno. Te mostraré el secreto.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos creen que la flor de hadas crece sólo en ciertos bosques, junto a ciertos árboles, bajo ciertas sombras, dentro de ciertas oquedades, visible a ciertas mentes (de niños en especial), sensible sólo a ciertos vientos suaves cuando soplan en cierta dirección, y alimentándose de gotas de lluvia que caen con cierta fuerza cargadas de ciertas sustancias invisibles de ciertos océanos oscuros del mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es cierto. No es cierto. No es cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la flor de hadas esquiva, vaporosa y multiforme. ¿Es esa sustancia viscosa y verde  que bebes aromatizada el néctar de la flor? No te engañes urdiendo el esbozo de una negativa. ¿Lo es el fruto de la combustión de esa materia seca y peligrosa que manipulas entre tus dedos? No hay duda. ¿Podríamos negar que es otra forma la que toma cuando se pulveriza en esa arena blanca más fina que la de cualquier playa y que corroe tu nariz? Sólo en la más absoluta de las inaniciones mentales podríamos atrevernos. ¿No es acaso tan leve como el aliento de un beso que se engancha a tu corazón quedando prendido al otro extremo sólo de los labios del otro, para mayor debilidad tuya? ¿No pueden ser precisamente su trasunto esos labios, tanto como su capacidad para mandarte al más hondo de los abismos con un sólo "no", esa boca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuidado, amigo, si después de leer estas notas te internas entre los muslos de un antiguo robledal de cortezas húmedas y gruesas salpicadas de húmedo musgo y fermentado, en busca de la preciada gema de pétalos blancos (tres; siempre) lanceolados. Cuidado, amigo. Pues en el sendero que tú adivinas oculto y misterioso es posible que roces delicadamente el jugo de alguna telaraña y sea éste el que te atrape con la Magia. O te lleves los dedos a los labios descuidadamente tras haber buscado un machete olvidado en casa y oxidado en los entresijos de tus bolsillos que casualmente se hallan salpicados de sustancia estupefaciente, y sea ésa la forma en que la verdadera flor llegue a tu cerebro. Es posible que apoyes la frente cansada en un pañuelo cansado de limpiarte el sudor y sean los poros de tu piel los que reciban anhelantes la sublimación del alcanfor prohibido y los que la lleven hasta tu cerebro directamente sin más intermediarios, y entonces, ¿qué? ¿Aún pensarás que fracasaste porque has llegado a Irrealidad sin haber encontrado la llave que buscabas, de pétalos blancos (tres; siempre) lanceolados y cortos tallos peludos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuidado, amigo, con dejarte atrapar por una música descorazonadora y afilada, aunque no te halles en el robledal. Cuidado, amigo, con dejarte atrapar por la mirada de ella, aunque sólo puedas ver eso. Cuidado, amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es inútil que busques la flor de hadas. La flor te encuentra de muchas formas a ti, es su trabajo. Pero ella es una invención, como lo es el pensamiento, la historia o el lenguaje. Existe, la hemos nombrado, pero ¿en qué queda la existencia cuando nos movemos por la frontera de Irrealidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo pues estas notas para avisarte a ti, ser distorsionado que las lees sin creer demasiado en un poder que no puedes tocar; las escribo bajo los efectos de la flor de hadas, de una flor de hadas que tomó una forma que no alcanzo a haber visto, seguramente carente de sus pétalos blancos (tres) lanceolados, sus cortos tallos peludos y sus raíces endebles y pálidas. No sé dónde aspiré su polen, ni cuándo me rocé con sus delicadas membranas; si fue un insecto de la umbría, un canto dudoso en el aire de la mañana o un camino de gotas de rocío el que me llevó a ella. Sólo sé que he caído al suelo camino de la asfixia, y entre bocanada y bocanada de aire que trabajosamente trato de llevar hasta mis alveolos, consigo trazar estas líneas temblorosas en el papel. Para que tú las veas por si yo no consigo volver a hacerlo. Para que pienses en la búsqueda mágica que te dispones a emprender y lo reconsideres bajo la óptica de la más absoluta irracionalidad. Para que tiembles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que tengas miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que sientas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que vivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que te mortifiques porque yo llegué antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que te rías de mi fracaso último.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que lo olvides.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He dado mi secreto: la flor de hadas está en todas partes y en ninguna. Ahora harás el favor de desperdiciarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/bosque.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-116133264842257778?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/116133264842257778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=116133264842257778' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116133264842257778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116133264842257778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/10/x-flor-de-hadas_20.html' title='X) Flor de Hadas'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-116073693123733964</id><published>2006-10-13T12:55:00.000+02:00</published><updated>2006-10-13T13:20:24.626+02:00</updated><title type='text'>IX) Maquetas y corazones</title><content type='html'>En algún país rodeado de agua, en alguna ciudad antigua con puerto de mar, o quizás de océano, vive ahora el Farero. No sería prudente nombrar tal país, ni tal ciudad, ya que en nuestra realidad los nombres rara vez significan la propia cosa ni hacen más que una leve referencia a la misma. Además, ambos (el país, la ciudad) son tan evanescentes en la historia del Farero como la espuma de mar, y no pueden buscarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Farero sólo se lo encuentra un niño. A cambio, le recordará toda su vida, hasta que las arrugas de su vejez se doblen tanto que se le escape el alma. (Ya se ha hablado en este cuaderno de campo de las fuertes conexiones de los niños con Irrealidad; ése es el principal motivo de la necesidad de juventud, pero no podemos negar que la predilección del Farero por las mentes abiertas y curiosas tiene también que ver en el asunto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Farero no cuida ni vigila el faro donde vive; o mejor dicho, no lo hace si lo encuentra un niño. En ese caso adopta la forma de un viejo de barba blanquísima, no muy alto, rechoncho, de larga cabellera nívea como la barba y una camisa de rayas azules. Fuma en pipa, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando un niño o grupo de niños lo encuentra, siempre tiene historias que contar. Habla, pausadamente y con voz ronca, del desaparecido lenguaje de los delfines, de cuando el último espejo de la isla más perdida del océano quedó conectado a todos los demás, o de la noche en que las estrellas cambiaron en el cielo porque habían aparecido nuevos rumbos que trazar a los navegantes. Son historias del mar, pero aunque los niños no lo sepan, no se trata de &lt;i&gt;nuestro&lt;/i&gt; mar, sino del que una vez existió circundando el mundo y tratando de contener toda la tierra dentro; hace mucho, mucho tiempo, cuando irrealidad era realidad y realidad era irrealidad. En fin, mucho, mucho tiempo, de veras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las historias que cuenta el Farero atrapan a cualquier niño al instante. Pero si éste tuviera una especial inquietud, ansiedad, nerviosismo o problemas de atención, siempre estará dispuesto a sacar sus maquetas, y entonces... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aaah, entonces todos quedarán prendados al instante y no desearán otra cosa más que que sus vidas queden reducidas a eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo construye maquetas de barcos, pero también de pequeños pueblos al borde del agua (y éstas son mis preferidas), con mil detalles que las convierten en pequeñas realidades dentro de nuestra realidad: brotes de musgo con toda una gama de marrones y verdes, riachuelos parados pero tan vivos que parece como si se hubieran asustado, caminos de tierra que unen casas y acantilados sin trazar una sóla línea recta, edificios blanquísimos como su barba, y pequeños, terminados en tejas coloreadas de infinitos tonos de rojo y ocre, en las que la historia impresa por inexistentes meteoros se podría estudiar durante siglos. También incluye árboles, y tranvías viejos y oxidados, un puerto (por supuesto) y antiguas farolas de gas que se ponen a brillar a una orden suya. Entre las casas podremos distinguir sin dificultad tiendas de aperos, de comestibles, librerías de fachadas verdes sin edad, viviendas con coquetos jardines a un lado o al frente, alguna iglesia y un arrogante ayuntamiento crecido junto a ella. Nunca pone personas o animales. Nadie sabe por qué, aunque los niños dirán que lo hace así para que ellos puedan ir a vivir a esos pequeños mundos, si alguna vez quieren escapar del nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, el Farero celebra alguna ocasión especial enseñando a los niños cómo se pintan o se reparan las maquetas. Entonces la velada se alarga como si, efectivamente, todas sus vidas estuvieran comprimidas dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo niño que encuentra al Farero sólo desea una cosa al partir (porque tiene que partir: le espera una suculenta merienda, o una carrera en bici hasta la colina cercana): volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamentablemente, al Farero sólo se le puede conocer un verano en la vida de cada cual. Cuando ese verano se acaba, el faro y su contenido navegan hacia otro puerto, otra ciudad, otro país, para dejar su huella cálida y acogedora en los corazones de más niños. Nunca jamás vuelve al mismo lugar salvo en forma de recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/faro.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-116073693123733964?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/116073693123733964/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=116073693123733964' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116073693123733964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116073693123733964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/10/ix-maquetas-y-corazones.html' title='IX) Maquetas y corazones'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-116012923241318327</id><published>2006-10-06T12:06:00.000+02:00</published><updated>2006-10-06T12:12:08.563+02:00</updated><title type='text'>VIII) La Puerta Inversa</title><content type='html'>Una receta bien sencilla: túmbese y mire al techo atentamente. Examínelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acostúmbrese a observar el mundo desde esa perspectiva. No tardará mucho, no se preocupe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siga así; calma, paciencia, atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(El leve mareo es normal)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Lo ve ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente. La Puerta Inversa es la más fácil de atravesar de todos los umbrales a Irrealidad. Quizás no sea capaz de distinguir en un primer momento a los habitantes que viven al otro lado, pero desde luego que no le pasará desapercibido su hábitat, donde la claridad, la simplicidad y la superficial intención es lo que predomina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese mundo usan extrañas luminarias de formas vagamente vegetales (pedúnculo, corola, algunas veces fruto) que crecen siempre en el centro de cada habitación y de tamaños muchas veces exagerados (a nosotros nos estorbarían en nuestro devenir cotidiano, indudablemente, pero ellos son bastante pequeños y las consideran como árboles muertos). Así mismo, comen, duermen, juegan y departen en el mismo suelo, que habitualmente está enlucido y pintado como las paredes y apenas se distingue de ellas. No usan mueble alguno, ni utensilios más allá de manos, pies y boca, aunque siempre se las apañan para mantener sus casas extremadamente limpias. Parece que el polvo es incapaz de posarse en ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tienen de mascotas a insectos solitarios y diminutos que, o bien culebrean buscando algo de comida, o establecen pequeñas residencias vaporosas en las esquinas con forma de red. En cualquier caso, y debido a la pulcritud de sus amos, no son abundantes ni suelen estar de moda en ese mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca tienen las puertas a ras de suelo. Prefieren aislar unas habitaciones de otras con pequeños tabiques que hay que saltar (ellos son gráciles y no les afecta la gravedad como a nosotros), mientras que todas las jambas llegan hasta el techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la sencillez de las viviendas y su falta de accesorios, los que viven en esa irrealidad no se suelen aburrir. Más bien se ha podido observar cómo residen en ellas muy poco tiempo (el suficiente para dormir y relacionarse, comer y quizás buscar breve refugio para descansar del ajetreo diario). La mayor parte de sus vidas se dedican a volar. No se sabe a dónde van. Sus siluetas, cuando se las puede distinguir a través de algún rayo del sol del crepúsculo o por algún efecto involuntario de la refracción, que las colorea con un arcoiris, se pierden raudas entre las nubes, como vaharadas de vapor de agua; nadie ha podido establecer si permanecen en la atmósfera todo el día o si son capaces de llegar hasta el vacío negro y estrellado del espacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, si usted pasea por la calle sin prestar mucha atención a ninguna cosa, quizás observe un leve desvanecimiento en el dintel de una ventana. Es sin duda un habitante de la irrealidad inversa que reposa con los pies flotando hacia arriba tomando algo de aliento antes de dejarse caer hacia el cielo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-116012923241318327?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/116012923241318327/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=116012923241318327' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116012923241318327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/116012923241318327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/10/viii-la-puerta-inversa.html' title='VIII) La Puerta Inversa'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-115960479499341458</id><published>2006-09-30T10:26:00.000+02:00</published><updated>2006-10-13T17:00:18.576+02:00</updated><title type='text'>VII) De una indigestión</title><content type='html'>-Entonces, estoy, sin ninguna duda, hablando contigo.&lt;br /&gt;-Ni vos ni yo podríamos negarlo.&lt;br /&gt;-Pero eres un gato.&lt;br /&gt;-Mmm... Casi perspicaz si no fuera tan evidente.&lt;br /&gt;-Y dime... ¿cómo ha sido que hemos empezado esta conversación?&lt;br /&gt;-A ver, rememoremos: os quedasteis solo, medio dormido en la hamaca, hubo un bostezo, me subí en vuestro regazo a afilarme las uñas, me mirasteis distraído y empezasteis a hablar como quien no quiere la cosa. No puedo decir que haya sido muy educado por vuestra parte, la verdad.&lt;br /&gt;-Porque no esperaba respuesta. Cualquiera sabe las tonterías que dije.&lt;br /&gt;-Si me lo permitís, me abstendré de opinar sobre eso.&lt;br /&gt;-Mmm. ¿Y a qué se debe esta alucinación? ¿He comido flor de hadas sin saberlo o estoy soñando?&lt;br /&gt;-Oh, no creo probable la indigestión por flor de hadas: no veo a vuestra esposa envenenándoos para quedarse con las deudas. Más bien se trata de la Puerta que abristeis en la duermevela. Pero si deseáis que recurramos a la reducción al absurdo, estoy dispuesto a arañaros el muslo.&lt;br /&gt;-Espera un momento... debo recoger mi cuaderno de campo.&lt;br /&gt;-Estad tranquilo.&lt;br /&gt;-Ya está. Ahora, dime.&lt;br /&gt;-¿El qué?&lt;br /&gt;-Pues la verdad... no sé &lt;i&gt;qué&lt;/i&gt;. Supongo que un gato que arranca a hablar tiene muchas cosas interesantes que contar.&lt;br /&gt;-¡Desde luego que no es la primera vez que hablo! ¿Cómo podría dominar el sarcasmo si estuviera aprendiendo a juntar palabras?&lt;br /&gt;-¿Qué sarcasmo?&lt;br /&gt;-Dejémoslo. Contadme mejor sobre vos: ¿qué anotáis en ese cuaderno?&lt;br /&gt;-Efectos imaginarios en la realidad...&lt;br /&gt;-Pues esto no se convertirá en imaginario hasta que os arañe.&lt;br /&gt;-... bordes de irrealidad, donde la realidad se distorsiona o se convierte en otra cosa. Y si esto no es un sueño... acabo de encontrar uno de esos bordes.&lt;br /&gt;-Rmrmrmrmrmrm... Me está embargando un ligero sopor. Oídme, ¿os apetece saltar hasta el muro? Resultaría enriquecedor para un ego agotado como el vuestro escuchar al perro de al lado discutiendo con sus garrapatas.&lt;br /&gt;-Oh... creo que no. Me temo que esos ladrillos viejos no me sostendrán, y mi vecino tiene muy malas pulgas. Mmmm. Así que no eres el único animal que habla...&lt;br /&gt;-Animal... Dudosa descripción. Sí. Bueno, no. Cuando alguien se amodorra como vos, no. ¿No escucháis ahora al pájaro de ahí arriba, lamentándose por un familiar fallecido?&lt;br /&gt;-Sí, si presto atención...&lt;br /&gt;-Al contrario, debéis no prestar tanta, no os vayáis a hacer daño.&lt;br /&gt;-Es difícil mantener la ilusión.&lt;br /&gt;-Claro que es difícil. ¿A cuántos de vuestros vecinos habéis visto hablando con un gato, mmm?&lt;br /&gt;-Ahora que lo dices, el del perro departe habitualmente con las fregonas o el césped, así que la verdad, no me extrañaría que...&lt;br /&gt;-Eso es otra cosa. Haced el favor.&lt;br /&gt;-No te enfades.&lt;br /&gt;-No me enfado. Es que creo que yo &lt;i&gt;sí&lt;/i&gt; me he indigestado un poco y voy a vomitaros encima: haced el favor de apartar la mano.&lt;br /&gt;-¿No puedes contenerte? Oye, ese pájaro de arriba está junto a la jaula del canario de mi esposa.&lt;br /&gt;-Una información muy relevante en el contexto actual, sin duda...&lt;br /&gt;-¿Cómo dices?&lt;br /&gt;-Nada. Si realmente no me vais a ayudar con el vómito, casi mejor que me ausente.&lt;br /&gt;-¡Espera! Tengo que escribir algo sobre esto.&lt;br /&gt;-¿Con ese lápiz sin punta?&lt;br /&gt;-Es verdad. Bueno, tengo por aquí un bolígrafo que...&lt;br /&gt;-Ah, el que está hueco, con el que me soléis disparar granos de arroz.&lt;br /&gt;-¡Maldita sea!&lt;br /&gt;-No os alteréis. De todas formas pensaríais que escribisteis medio dormido y dudaríais, como todos los que lo lean.&lt;br /&gt;-Quizás tengas razón.&lt;br /&gt;-Es un efecto típico de la Puerta de la Duermevela.&lt;br /&gt;-En fin. Entonces que pases una buena tarde.&lt;br /&gt;-¡Gracias! Aunque creo que la indigestión me lo impedirá.&lt;br /&gt;-Pues espero que se te pase.&lt;br /&gt;-Miaooooo. Muy amable. ¿Le presentaríais mis respetos a vuestra esposa? Ah, y mencionadle, si no os importa, la posibilidad de no engordar tanto a los canarios. ¡Adiós!&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center; border:0px"&gt;&lt;img style="border:0px" src="http://jafma.net/imagenes_publicas/gato.gif" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-115960479499341458?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/115960479499341458/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=115960479499341458' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115960479499341458'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115960479499341458'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/09/vii-de-una-indigestin_30.html' title='VII) De una indigestión'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-115762068214350629</id><published>2006-09-07T10:53:00.000+02:00</published><updated>2006-09-23T16:19:56.380+02:00</updated><title type='text'>VI) La Puerta de la Ira</title><content type='html'>Hay muchas puertas a irrealidad que es conveniente evitar. Ya se ha anotado algo sobre la &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/09/v-lo-que-oculta-un-reflejo.html"&gt;Puerta de los Espejos&lt;/a&gt;, pero no es la única, ni la más terrible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Puerta de la Ira tiene la superficie de metal negro, tan pulido que asemeja azabache. Ligeramente combada, se desconoce quién consiguió forjarla de tal manera, dado su tamaño, o si el suave arqueado es producto de la presión de lo que contiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la Puerta de la Ira no llegan caminos. Se alza en un no-lugar que algunos sitúan flotando entre lo incógnito de nuestra mente y los nervios del corazón. Todos tenemos una Puerta de la Ira, pero, sorprendentemente, todas son la misma y todas se abren a la misma irrealidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habitualmente la Puerta está cerrada. No tiene pomo, ni cerradura. Un examen minucioso (si nos atrevemos a tal cercanía) revelará la total ausencia de fisuras, holguras, o bisagras. Nadie que se aproxime a ella con curiosidad o la estudie con paciencia podrá averiguar nada más, salvo que emana un suave calor constantemente del negro inmarcesible de su rostro. Los golpes que se le propinen, independientemente de la herramienta usada, no producirán sonido ni vibración ni efecto alguno aparte de un denso silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Puerta se abre sin embargo con tremenda facilidad. Basta un corazón encogido al que se le clave una espina, una espalda ofrecida sin reparos a la que se le ataque con un puñal, un alimento compartido que esté envenenado, una complicidad íntima, de acero, corroída por una ácida murmuración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento la realidad de quien la abre se distorsiona, pues el mundo que la Puerta contiene invade éste (es la Puerta la que nos cruza, no nosotros a ella). El sol se vuelve más oscuro, aún cuando esté brillando como en el solsticio de verano. Los colores derivan hacia el frío. La blandura se torna rigidez. Las esquinas de las cosas y los pensares se afilan. La lengua se reseca y encoge. El desengaño se acumula en las grietas de la realidad como betún de Judea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la Puerta de la Ira permanezca abierta tendremos a nuestra disposición recursos terribles: los desconcertantes Cuerpos del Sarcasmo, los aplastantes Mercenarios del Ninguneo y los desgarradores Muyahiddines del Ridículo se dispondrán en formaciones compactas a nuestra retaguardia, y, si empeñamos un trozo más grande de alma, se nos unirán los Batallones Cortarrazones y las Divisiones Edafotransportadas con sus cimitarras transparentes, tan difíciles de ver hasta que emergen del suelo para segar tibias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Provistos de tal ejército podremos hacer frente a lo que realmente abrió la Puerta. Nos sentiremos poderosos. Absorberemos la oscuridad y nos convertiremos en ella. Seremos intangibles como el humo, ágiles en el esquive y maestros de la estocada y la finta. Si exhalamos esa negrura lo suficientemente fuerte, es posible que nuestra oscuridad se extienda y otros a nuestro alrededor abran también la Puerta y unan sus efectivos a los nuestros, creando así una fuerza arrolladora que haga toda resistencia o ánimo de ella, futil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, hay un precio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mejor de los casos, la Puerta de la Ira se cierra pronto e inesperadamente, engullendo toda la irrealidad que ha vomitado de vuelta hacia sus adentros y dejándonos inermes, con las manos abiertas, desvalidos y sin energías, sólo propensos a la huida o la desesperación. Nuestros enemigos, los anteriores y los que hayamos podido atraer, volverán sus rostros hacia nosotros, y sólo nos quedará rezar para que ellos no tengan abiertas también sus Puertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el peor caso observaremos tras la batalla nuestras manos manchadas de sangre, vísceras, esquirlas de hueso y palpitantes sustancias moribundas. Es posible que después de esa visión, de ese tacto, de ese olor, perdamos para siempre la capacidad de distinguir los mundos. En esa situación, créanme, la única salida es tomar la daga oxidada más cercana y trazar un profundo surco en nuestra garganta, hasta el hueso. No mereceremos nada mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-115762068214350629?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/115762068214350629/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=115762068214350629' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115762068214350629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115762068214350629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/09/vi-la-puerta-de-la-ira.html' title='VI) La Puerta de la Ira'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-115718395321824170</id><published>2006-09-02T09:58:00.000+02:00</published><updated>2006-09-16T18:59:13.863+02:00</updated><title type='text'>V) Lo que oculta un reflejo</title><content type='html'>Hace mucho, mucho tiempo había una puerta hacia irrealidad que estaba cerrada. Era de tan leve sustancia, y sobre todo, se hallaba tan bien oculta entre la foresta de la realidad, que nadie había conseguido encontrarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la Batalla de Sutil Influencia que &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/08/i-los-que-viven-detrs.html"&gt;Los Que Viven Detrás&lt;/a&gt; libraron contra los habitantes de realidad, los perdedores establecimos fronteras que impedían a nuestras libertinas (y destructivas) miradas posarse donde no debían. Aunque estábamos acostumbrados a que hasta entonces nuestros ojos no hallaran sitios prohibidos, los miedos que nos crecieron dentro hicieron que aguantáramos la inquietud y nos replegáramos tras rocas, paredes y techos. Esto acabó con la libertad del hombre (que ya no existe), pero tuvo también otros efectos perniciosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de ellos fue que los muros crearon jerarquías, poderes, sumisiones y liderazgos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro, de infinita mayor importancia para este experimento, fue la invención del espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues nuestras miradas no podían posarse en muchos lugares tras la Batalla, pero aún había uno que estaba inédito: nosotros mismos. De ahí que ansiosamente buscásemos tranquilos manantiales donde contemplar nuestros egos, y más tarde puliésemos metales para admirarnos (o maldecirnos) al asomarnos a ellos. Finalmente sustituimos los toscos reflejos del agua o el metal por la perfección del cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay, una vez inventado el espejo también crecieron los senderos hacia la puerta de irrealidad que había permanecido oculta. De nada sirvieron las malezas de ansia que crecían en sus jambas, de nada las enredaderas cargadas de frutos de acertijos que colgaban del dintel de piedra, de nada que la luz de ningún sol de irrealidad hubiera coloreado nunca el umbral. Infinitos caminos corrieron reptando entre los mundos hasta que todos los espejos quedaron conectados a esa puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Algunos investigadores de irrealidad sostienen que los espejos están conectados entre sí porque llevan al mundo feérico. Nada más lejos de la verdad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno se mira en un espejo durante un buen rato, cuando lo contempla con tal intensidad que es capaz de olvidarse del reflejo que le devuelve, entonces y sólo entonces deja de surtir efecto el moverse a izquierda o derecha, el acercarse o alejarse, el pedirle a quien esté en la habitación contigua que pase por el otro lado de la pared para comprobar si se produce un leve oscurecimiento en la superficie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento quedaremos atrapados. Y es tal el peligro que corremos que si no viene alguien inmediatamente a apartarnos de allí, abrirnos bien los ojos y acercarnos una vela hasta que se nos vuelvan a dilatar las pupilas, ya nunca más saldremos de ese tremendo e inefable mundo. Pues lo que ocultaba el reflejo es el peor abismo al que nadie puede enfrentarse: no hay regreso una vez dado un paso más de lo debido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah. La razón por la que los reflejos pueden hacerse desaparecer es bien sencilla: todo reflejo está hecho de engaños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-115718395321824170?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/115718395321824170/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=115718395321824170' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115718395321824170'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115718395321824170'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/09/v-lo-que-oculta-un-reflejo.html' title='V) Lo que oculta un reflejo'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-115710770548584371</id><published>2006-09-01T12:14:00.000+02:00</published><updated>2006-09-10T21:49:26.863+02:00</updated><title type='text'>IV) Esperar lo irreal</title><content type='html'>Una de las múltiples formas de entrar en irrealidad es esperar. Esperar mucho, si se es un recién llegado al selecto club de exploradores de la frontera más cercana; sólo unos minutos, incluso pocos segundos, si se tiene ya cierta experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentarse en un banco duro a esperar algo que no se sabe cuándo pasará (una cita, que termine una reunión, que llegue alguien que pueda decidir no hacerlo, que se escriba una nueva anotación en este cuaderno de campo) es una manera deliciosa de cruzar la frontera. Así, la espera deja paso al aburrimiento. El aburrimiento deja paso al vacío. El vacío... resulta estar ocupado por un manojo de mundos que corren entrelazados con el nuestro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de la Puerta Inmaterial de la Paciencia se puede acceder a varios reinos de irrealidad. En primer lugar, es fácil quedar rodeado de fauna &lt;a href="http://phauna.blogspot.com/2006/08/ii-lo-que-est-vivo-veces.html"&gt;Viva a Veces&lt;/a&gt;: el asiento que nos sustenta, que suspira tristemente por nosotros porque ya ha visto esperar a tanta gente; la pared de enfrente contemplándonos con altivez, su red de azulejos verdes cuyas imperfecciones se agitan como las arrugas de una mano anciana; las barandillas y pasamanos: el estudio de sus marcas (desconchones, roces y múltiples capas de pintura gastada) es tan apasionante como la fisiognomía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya hemos tomado notas en alguna ocasión sobre la vida de lo inanimado. Hay otras capas de irrealidad más difíciles de alcanzar, aún siendo mucho más embriagadoras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Irrealidad de las Frecuencias: obsérvese a las personas deambulando delante nuestra (quedémonos absolutamente quietos, respiremos lo justo) y con algo de esfuerzo se podrá constatar cómo el número de veces que cada cual pasa, el tiempo en que lo hace y su rapidez, y cómo se engarza su paso con el de otros, forman una celosía delicada y sutil, que transciende y cobra vida propia (¿un dragón de estelas? ¿una pelea ritual de ofidios? Muchos han intentado aprehenderlo en una cárcel de palabras y todos han fracasado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;embed src="http://jafma.net/scripts_publicos/clock1.swf" width="215" height="124" wmode="transparent" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La Irrealidad del Devenir Elástico: piérdase uno en la espera, y el marcaje del reloj parecerá tomar una consistencia voluble, incierta... engañosa siempre. Si ante tal percepción se nos ocurre mirar fijamente hacia algún lugar durante un buen rato, quizás se personifique el Señor Tiempo, sosteniendo en una mano un puñado de arena que nunca deja de manar y en la otra un prieto haz de cuerdas. No nos mirará, ni nos dirá nada, ni podremos aprender la manera de evitarle (un secreto que &lt;i&gt;él&lt;/i&gt; nunca se llevará a la tumba), pero más vale que no nos levantemos e intentemos tocarle, porque es entonces cuando se desvanecerá, y siempre que el Señor Tiempo se desvanece se forman remolinos y bucles surreales, irreales, y transrreales que cualquier persona debería evitar como al diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, consideremos la Irrealidad del Borde: desenfóquese la vista y, sin mirar por el rabillo del ojo, préstese atención a ese lugar limítrofe (esto requiere algo de práctica). Se verán todas las puertas de irrealidad, algunas cerradas, otras mostrando el esplendor que hay al otro lado, unas pocas dejando sólo un prometedor resquicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lástima. Este último efecto es completamente inasible. Sólo podremos contemplar esos umbrales y lamentarnos de no saber exactamente cuántos hemos visitado ya y cuántos más nos esperarán sin fortuna, pues el Señor Tiempo tirará de nuestra cuerda demasiado fuerte algún día. Tanto que se rompa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-115710770548584371?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/115710770548584371/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=115710770548584371' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115710770548584371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115710770548584371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/09/iv-esperar-lo-irreal.html' title='IV) Esperar lo irreal'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-115677047015013741</id><published>2006-08-28T15:06:00.000+02:00</published><updated>2006-09-04T00:33:50.753+02:00</updated><title type='text'>III) El perfume de las palabras</title><content type='html'>&lt;div style="font-size:13px"&gt;Una manera de &lt;div id="camb1" style="display:inline"&gt;entrar &lt;/div&gt; en irrealidad es aspirar el olor de las &lt;br/&gt;palabras. Tomar un libro entre las manos, preferiblemente de &lt;br/&gt;tacto rugoso y letra &lt;div id="camb2" style="display:inline"&gt;clara &lt;/div&gt; y redonda, quizás amarilleado por el &lt;br/&gt;tiempo, y si puede ser, de tapas contundentes: que sean capaces &lt;br/&gt;de contener dentro tanto el &lt;div id="camb3" style="display:inline"&gt;resplandor &lt;/div&gt; de una historia que nos &lt;br/&gt;robe el aliento como sus sutiles matices de guiños, &lt;div id="camb4" style="display:inline"&gt;adornos &lt;/div&gt; &lt;br/&gt;y personalidades apenas esbozadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno toma un libro así y lo abre, debe hacerlo a la &lt;br/&gt;distancia &lt;div id="camb5" style="display:inline"&gt;justa &lt;/div&gt; para que su aroma (que siempre emana &lt;div id="camb6" style="display:inline"&gt;lento &lt;/div&gt; &lt;br/&gt;y tímido) pueda alcanzarle suavemente, pero al mismo tiempo, &lt;br/&gt;debe prever que no le deje escapar después&lt;div id="camb7" style="display:inline"&gt;&lt;/div&gt;. El paso &lt;br/&gt;de cada página, así mismo, debe hacerse de tal manera que la &lt;br/&gt;&lt;div id="camb8" style="display:inline"&gt;curva &lt;/div&gt; que forme la hoja sea la mínima necesaria para producir &lt;br/&gt;su lento crujido, y al mismo tiempo esparcir el perfume que hemos &lt;br/&gt;aspirado más allá de nosotros para que el olor del siguiente &lt;br/&gt;capítulo nos &lt;div id="camb9" style="display:inline"&gt;sorprenda &lt;/div&gt; de nuevo. No menos importante es &lt;br/&gt;ir desgranando las frases y los párrafos con suficiente tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto, por supuesto, debe realizarse en &lt;div id="camb10" style="display:inline"&gt;absoluto silencio&lt;/div&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se siguen estas reglas sencillas (aunque quizás &lt;div id="camb11" style="display:inline"&gt;exigentes&lt;/div&gt;), &lt;br/&gt;hay grandes posibilidades de que, una vez destilado el perfume de &lt;br/&gt;las &lt;div id="camb12" style="display:inline"&gt;palabras &lt;/div&gt; y bien embriagados de esa sustancia &lt;br/&gt;invisible, la vista se nos relaje sobre las filigranas &lt;div id="camb13" style="display:inline"&gt;oscuras&lt;/div&gt; y éstas &lt;br/&gt;comiencen un leve movimiento. Y así ese movimiento se convertirá &lt;br/&gt;en una grácil danza y, conforme nuestra mirada se pose en los &lt;br/&gt;renglones sucesivos, las frases que dejemos detrás se combarán &lt;br/&gt;y formarán ondas suavísimas al &lt;div id="camb14" style="display:inline"&gt;ritmo &lt;/div&gt; del argumento (que se &lt;br/&gt;habrá vuelto juguetón con nuestra memoria). El efecto &lt;br/&gt;es delicado, pues la más mínima vuelta atrás de nuestros &lt;br/&gt;ojos para confirmarlo puede hacer que &lt;div id="camb15" style="display:inline"&gt;desaparezca&lt;/div&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cierta experiencia en este ejercicio, y unas &lt;div id="camb16" style="display:inline"&gt;generosas &lt;/div&gt; fosas &lt;br/&gt;nasales, puede llegarse a ver una profusión de arabescos vivos &lt;br/&gt;inundando la página, un exceso de urdimbres entre las tramas de los &lt;br/&gt;márgenes, incluso un &lt;div id="camb17" style="display:inline"&gt;intercambio &lt;/div&gt; casi sexual entre palabras de modo &lt;br/&gt;que unas serán sustituidas por otras que no habían estado allí antes; &lt;br/&gt;como si la historia pugnara por escaparse, como si la impresión &lt;br/&gt;original hubiera &lt;div id="camb18" style="display:inline"&gt;tallado &lt;/div&gt; un palimpsesto, como si, en definitiva, &lt;br/&gt;la literatura procreara y tuviera descendencia delante de nuestros ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si esto llegara a hacerse demasiado intenso, sería conveniente cerrar &lt;br/&gt;el libro inmediatamente produciendo un fuerte golpe sobre las &lt;br/&gt;tapas, dejar que éstas hagan su trabajo de prudente contención, y &lt;br/&gt;relajarse en el &lt;div id="camb19" style="display:inline"&gt;sillón &lt;/div&gt; mientras todos los aromas se disuelven.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-115677047015013741?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/115677047015013741/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=115677047015013741' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115677047015013741'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115677047015013741'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/08/iii-el-perfume-de-las-palabras.html' title='III) El perfume de las palabras'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-115663981775105112</id><published>2006-08-27T02:46:00.000+02:00</published><updated>2006-08-28T10:48:27.930+02:00</updated><title type='text'>II) Lo que está vivo... a veces</title><content type='html'>En el mundo hay cosas vivas y cosas inertes. Excepto para un niño, que se desliza a menudo fuera de lo real, es relativamente fácil distinguir entre ambas categorías: lo inerte se define por carencias, estatismos e indiferencias; lo vivo, por el contrario, lo sentimos en mayor o menor medida como algo nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay, esto cambia un tanto cuando cruzamos la frontera hacia lo irreal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas cosas, en irrealidad, adquieren parcial o totalmente el atributo de animadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué objeto más vivo que un sofá, capaz de almacenar infinitas experiencias de presencias ya idas para susurrárselas a cualquiera que quiera escuchar con la oreja bien pegada: memorias de personas serias, alegres, amables, envaradas, agobiadas por la gravedad o a un tris de salir volando de tan efímeras o delicadas. Escenario de amor platónico y sexo salvaje que describirá con todo detalle con su voz socarrona; de absurdas disputas y efímeros bienestares; eventual soporte de posaderas inquietas que apenas trazarán su sello (de lo que apenas escucharemos un hipo), o paciente acogedor de cabezas durmientes que llegarán, quién sabe, a deformar un poquito y para siempre su esqueleto de madera, dando lugar a su interminable cuenta de achaques. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué cosa más servicial que un recipiente de vidrio con su voz de mando imperturbable, como un adusto capitán que impedirá diligentemente la expansión alegre de sustancias díscolas, reteniendo los afanes de cualquier preciado líquido por convertirse en un desparrame inservible o permitiendo que la mano relojera del cocinero encuentre en un santiamén la nuez moscada que de otro modo rodaría entre las rendijas de las mesas y los utensilios, hasta desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué cuerpo, por fin, más paciente y callado (y fiel y modesto) que la pequeña mesita junto al sillón, que sin queja ni comentario alguno sostiene una burbuja de luz, historias, calidez y silencio a nuestra disposición para que podamos ausentarnos brevemente de nuestras cotidianas cuitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está aquello que en irrealidad adquiere un bullicio vital exuberante (las mirillas, los espejos o las competitivas macetas), lo que delicadamente despierta para recordarnos que en realidad siempre había estado allí, aunque oculto a nuestra pragmática y prejuiciada mirada (las miedosas velas, los pausados termómetros o los marciales relojes), y también aquello de lo que apenas percibimos un pálpito fugaz del que dudamos inmediatamente pero cuya incertidumbre nos deja una huella indeleble (las esquinas, los pomos o el frutero).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En muchas ocasiones, créanme, es peligroso estar presente cuando lo real deviene irreal. No porque innumerables objetos adquieran vida en el proceso y nos comiencen a rodear expectantes. Sino más bien porque de lo vivo... dejamos de tener el control.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-115663981775105112?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/115663981775105112/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=115663981775105112' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115663981775105112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115663981775105112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/08/ii-lo-que-est-vivo-veces.html' title='II) Lo que está vivo... a veces'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-115632349327816262</id><published>2006-08-23T10:37:00.000+02:00</published><updated>2006-08-30T21:37:59.760+02:00</updated><title type='text'>I) Los que viven detrás</title><content type='html'>Viven detrás de mi mirada, detrás de la tuya, de todas. Donde se intersectan los puntos ciegos, donde la visión de los seres vivos no cubre la realidad, ellos existen y se desenvuelven. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un mundo &lt;div id="adj1" style="display:inline"&gt;cambiante &lt;/div&gt; el suyo. Nada permanece mucho tiempo ni con el mismo tamaño. Cuando vuelves la cabeza lo destruyes. Pero reaparece detrás tuya. Donde la gente se acumula no pueden quedarse, pues la gente mira y mira y no deja de examinar cosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su interacción con nuestro mundo es levísima. Sólo se recuerda una Batalla de Sutil Influencia, que ganaron hace mucho, mucho tiempo, cuando nuestros antepasados apenas aprendían a erguirse, y por la cual comenzamos a ocultarnos en cuevas y construir casas y a levantar muros y paredes y a poner puertas y ventanas translúcidas. No fue para protegernos (o sí: de ellos), sino más bien para compartimentar la realidad e impedir que miráramos más allá de algunos sitios, y así darles un respiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También están en los callejones, los rincones detrás de los muebles, las oscuridades bajo mesas y sillones. Y las espaldas. La tuya y la mía, cuando nadie las acaricia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son amigos de las sombras, que siempre van detrás, compañeros inseparables de la falta de luz e inspiradores de los miedos súbitos que nos asaltan cuando vamos a acostarnos y apagamos las luces de nuestros hogares en cuidadosa secuencia, temerosos de la impresión de que alguien nos sigue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que cada vez que retires la mirada de un lugar; cada instante que cierres los párpados; cada rato que pases sin examinar lo que hay bajo la cama, detrás de la puerta, o en aquella casa abandonada que ya nadie visita... Comprende que es una eternidad en la que ellos pueden sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos son lo que queda de realidad cuando nadie mira, lo que sigue existiendo cuando ningún ojo se cierne sobre el bosque. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habitan un mundo pequeño o grande, según se mire... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...o no.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-115632349327816262?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/115632349327816262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=115632349327816262' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115632349327816262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115632349327816262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/08/i-los-que-viven-detrs.html' title='I) Los que viven detrás'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33025259.post-115602896415092718</id><published>2006-08-20T01:06:00.000+02:00</published><updated>2006-08-24T19:40:52.763+02:00</updated><title type='text'>PHAUNA - Un Lugar</title><content type='html'>Bienvenidos al Experimento PHAUNA. Un bestiario sin imágenes. Un compendio de las cosas importantes que flotan en la nada cotidiana. Un estudio intangible ocupado por las criaturas, aspectos, emociones, impresiones y en cualquier caso, interpretaciones de una realidad dudosamente constatable como real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sumérgete en Phauna. Navega por las tripas retorcidas de la imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;NOTA: Si te interesa este experimento, y dado que la ultraciencia no sigue ritmos previsibles, el autor te recomienda añadir esta página a tu agregador favorito o como marcador dinámico de tu seguro magnífico navegador.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33025259-115602896415092718?l=phauna.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://phauna.blogspot.com/feeds/115602896415092718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33025259&amp;postID=115602896415092718' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115602896415092718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33025259/posts/default/115602896415092718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://phauna.blogspot.com/2006/08/phauna-un-lugar.html' title='PHAUNA - Un Lugar'/><author><name>Jafma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05296509700755881658</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://static.flickr.com/35/123639962_90b20ee2be_s.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry></feed>
